La historia de Margarita Lima, “santa” milagrosa de Pachaco

Dicen que era muy hermosa y buena. Dicen que murió muy joven y enamorada. Dicen que muchos años después de su muerte encontraron su cadáver casi intacto. Todos estos elementos de la historia aportaron los ingredientes perfectos para crear la leyenda, y así Margarita Lima pasó a ser la Santa de Pachaco.

Pachaco es un pueblo que fue muy próspero, era paso de arrieros y comerciantes que allí paraban en sus largos viajes desde la Capital de San Juan hacia Chile. Se encuentra en la margen derecha del río San Juan, sobre la exruta 12, que fue cortada cuando se construyó el dique Los Caracoles (en 1999), para entonces poco quedaba del “pueblo” que alguna vez fue, apenas una escuela deshabitada y una cantina que pocos frecuentaban. Hoy, la única forma de acceder al santuario de Margarita Lima, ubicado en un pequeño y antiguo cementerio en medio del cerro, es tomando el tramo de la vieja ruta 12 (viniendo desde Calingasta) o bien desde el puente de Pachaco, por la Quebrada de las Burras, ruta 149.

Fernando Mó contó la historia de Margarita en uno de sus tomos de Cosas de San Juan. Resaltó que se trataba de una mujer hermosa, estanciera rica del lugar, hija de una familia honorable, que hacía una vida “casi monacal”. Su padre era Vicente Lima Zambrano, y su madre, Manuela Echegaray. Margarita nació en 1872 y murió en el primer decenio de 1900, “presa de crueles desengaños amorosos de que fuera objeto por apuestos jóvenes que escalaban la montaña para cortejarla”.

“Su tarea permanente era hacer el bien, no existía en la zona nadie que no le debiera un favor. Era la dama buena a la que acudían todos para recibir el auxilio necesario y el apoyo para continuar el camino. Regalaba aguardiente en invierno y en verano ofrecía frutas secas y dulces. Dueña de gran fortuna heredada en tierra y pesos fuertes”.

Es por esto que resultaba lógico que después de su muerte la gente siguiera pidiéndole favores y que, según los moradores del lugar, otorgaba con frecuencia.

El escritor sanjuanino señala que la zona fría y seca favoreció la momificación de su cuerpo que fue exhumado 20 años después de su muerte y descubierto casi intacto. “Esta momificación fue suficiente para que el pueblo sacudiera clamorosa credulidad proclamándola santa”.

Entonces comenzaron a llamarla La Virgen de Pachaco. Los arrieros que llevan sus tropas a Chile se encomendaban a ella antes de iniciar la marcha. Mientras que las mozas y mozos del lugar le promesaban sus inquietudes amorosas. Margarita escuchaba y cumplía.

La capilla donde están los restos de Margarita Lima.

En 1939 fue sacada de su sepultura para colocarla en una capilla construida por un devoto, José Bermúdez.

La capilla se mantiene en buen estado, fue restaurada por la empresa Panedile mientras construía la primera etapa del dique El Tambolar. Allí la gente le sigue llevando pequeños exvotos y mensajes de agradecimiento escritos en papel.

El máximo poeta de Jáchal, Buenaventura Luna, le escribió una zamba-canción llamada Virgencita de Pachaco.

“Madrecita del pobre

hacé vos que mi chola

no me maltrate

Pobre ay de mí.

Ando ay triste sin ver

el cielito e’ su cara

el cielito e’ su cara

y peno porque es tan chura

y quiere a otros

menos a mí.

Virgencita de greda

virgencita del pobre

borracho de nuevo

pero ella dice

que no es para mí.

Si este juntar de voces

te traigo virgencita

hacé que la cholita

de mí se recuerde

pobre ay de mí”.

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