Ofelia Zúccoli Fidanza, poeta sanjuanina que hizo famoso al viento Zonda

Ofelia Zúccoli, la gran poetisa calingastina, escribió la letra de una de las canciones más famosas  de San Juan: “Ya viene soplando el Zonda”, cuya música compuso Hermes Vieyra. Aclamada por los grandes de las letras argentinas, Ofelia tuvo una vida intensa.

Nació el 1 de abril de 1913 en Calingasta, donde vivió hasta los 17 años. Entonces partió a Buenos Aires a estudiar. Allá fue discípula de Alfonsina Storni y de Arturo Capdevila en el Conservatorio Nacional de Música y Declamación, después cursó Letras en la Universidad de Buenos Aires.

El docente de la UNSJ Elio Noé Salcedo, escribió una de las mejores semblanzas de Ofelia, allí contó que se casó en Buenos Aires con Amílcar Fidanza con quien tuvo tres hijos, pero su esposo murió joven. Allá se codeó con lo mejor de las letras y la cultura argentina, Leopoldo Lugones, al comentar su primer libro, dijo: “Esta criatura que es Ofelia Zúccoli trae la voz del espíritu atormentado por el ansia de volar… y volará alto”.

Escribió letras de canciones que fueron interpretadas por grandes de la música como Antonio Tormo, Julia Elena Dávalos y José Larralde, entre otros.

En el manual de San Juan de 1960, la figura de Ofelia es destacada entre los mejores poetas de la provincia y del país. “El mensaje  poético de  esta autora  luce una consecuencia y una integridad límpida, donde la madurez creciente de su oficio es advertido siempre en comunión permanente con la tierra, testimonio de una cálida unidad entre criatura y paisaje”.

Reseña el mismo manual que Ofelia nació a la poesía con el libro “Llegando al camino” publicado en la comuna de Nacimiento, Chile, y que le valió el halago de Mariano Latorre: “No se parece a ningún poeta, ni de América ni de Europa y ese es quizá uno de sus méritos mayores”.

Arturo Capdevila diría de su poesía: “Es un oráculo vivo de la Tierra y puede ser llamada su reveladora”.

Viajó por América y en la universidad de San Marcos, Perú, dictó un ciclo sobre Poesía Latinoamericana; y sus libros “Lecho de tierra” y “Estas coplas de mujer” fueron traducidos al italiano.

Ofelia abrazó la doctrina Peronista, lo que le valió figurar en la lista de los intelectuales depuestos por la “Revolución libertadora” de 1955. En 1953, como periodista del diario La Prensa, había escrito una crónica titulada: “Después de ti, ninguna habrá más grande”, al cumplirse el primer aniversario de la muerte de Evita.

“Autores como Juan José Hernández Arregui (1957), Arturo Jauretche (1969) y Fermín Chávez (1988) han coincidido en ubicar a Ofelia Zúccoli Fidanza entre los escritores, poetas e intelectuales depuestos por la Revolución Libertadora, por pertenecer a la generación que desde las letras acompañó al peronismo entre 1945 y 1955 (tres de sus libros son de esa época). Cabe recordar que en 1955 se organizaron comisiones investigadoras de los campos educativo y cultural para penalizar y proscribir a escritores y figuras del campo artístico que habían sostenido un compromiso social durante aquella década”, señaló Noé Salcedo.

Agregó que ponerla es esa lista no fue sino un puesto de honor ya que en la misma estaban autores como Enrique Santos Discépolo, Homero Manzi, Leopoldo Marechal, María Granata, Nicolás Olivari, César Tiempo, León Benarós, Ángel Batisttesa, Julia Prilutsky Farny, Alfredo Terzaga, Elias Castelnuovo, Cátulo Castillo, Elbía Rosbaco de Marechal, Fermín Chávez, Orestes Di Lullo, entre otros.

Muchos años después, a los 63 años, se volvió a casar con el escritor Ricardo Molinari, uno de sus más viejos amigos.

Ofelia llegó a ser presidenta de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), y como periodista colaboró en La Prensa, Clarín, Correo de la Tarde, Nosotros (junto a León Benarós, Juan Carlos Velázquez y Emma Felce) y en la revista Folklore.

Fue ella, en una de sus visitas a San Juan, quien propuso realizar el Jardín de los Poetas dentro del Escudo Provincial, en la Quebrada de Zonda.

Cuando tenía 93 años volvió a Calingasta para siempre.

El escritor, poeta y periodista Rufino Martínez definió a esta escritora como “un enclave de acequias y manzanos en el corazón del tango”… Boedo, donde vivió casi toda su vida.

Libro dedicado con la firma de Ofelia.

Ya viene soplando el zonda

Cuando el Villicum se enciende

y las calandrias se ahogan

cuando la sed de la acequia

enloquece a las palomas,

por el norte, tierra y fuego,

ya viene soplando el Zonda.

¿Quién ha dejado en el aire

ese volcán que solloza?

¿Quién muerde el racimo, y quema

la ternura de las hojas?

Caliente, caliente vino

va derramando su boca.

Todo San Juan es un grito

¡Uh!…¡Uh!…¡Uh!…¡Uh!…

¡Ya viene soplando el Zonda!

¡Ya viene soplando el Zonda!

¡Ya viene soplando el Zonda!

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