“El Flamenco es medicina y de las mejores, es que el cante jondo, las palmas y el zapateo pueden despertar del coma”. La frase parece exagerada pero son miles los que pueden dar fe de ello, como “Las Jozefaz”, un grupo de sanjuaninas que hace dos años armaron un taller de flamenco y les cambió la vida.
Flamencoterapia es el neologismo usado en el mundo para referirse a este tipo de baile español cuyo efecto terapéutico ayuda a superar el stress, agotamiento físico y psíquico y la ansiedad, con efectos beneficiosos en la química y constitución neuronal de ambos hemisferios cerebrales liberando dopamina.
Por eso en este grupo aseguran que esperan con ansias el sábado para reunirse en este ritual de alegría compartida.

Las profesoras, Jazmín Sánchez y Magalí Flores (22 y 21 años respectivamente) crearon el grupo en el año 2024 por iniciativa de la mamá de Magalí, lo hablaron con la mamá de Jazmín y así nació el taller de flamenco para mujeres. El primer año eran solo cinco y hoy son 14.
“Mi mamá me propuso hacer un taller para que pudieran bailar, mover el cuerpo, despejarse un poco y que fuera destinado a adultos. Empezamos en otro instituto y este año estamos en Ahimará”, contó Magalí.
“Las que vienen claramente no quieren un título de bailarinas, todas vienen a disfrutar y esa es la terapia. Nosotras no buscamos la excelencia académica, sí buscamos que aprendan. Pero nuestro objetivo principal siempre ha sido que disfruten, que se diviertan, que compartan, que tengan la experiencia de pisar escenarios, que es muy lindo”, señaló Jazmín.

-¿Se portan bien tantas mujeres juntas?
– Sí, son excelentes. Son muy divertidas entre ellas. Les encanta les encanta conversar, pero cuando hay que atender la clase ellas prestan atención, quieren aprender, están predispuestas y completamente comprometidas. Entonces, venís a dar clase a una persona que quiere estar 100 % acá y eso es un placer.
El grupo es heterogéneo en edades y ocupaciones; hay psicólogas, abogadas, emprendedoras, trabajadora social, amas de casa, docentes, que ahora ya comenzaron a preparar sus coreos para la presentación de fin de año del instituto que será en diciembre.
Hace poco se presentaron en el acto del Día del Maestro en la escuela República del Perú y fueron ovacionadas. Había dos chicas nuevas que nunca habían bailado y en un mes se aprendieron dos coreografías, bailaron, se animaron. Pero subirse a un escenario es una decisión personal y si alguien no quiere esa exposición, se respeta.
“A las mujeres que quieran empezar a bailar o intentarlo yo les diría que muchas veces el miedo está en que no salgan las cosas, al menos es lo que yo más escucho, ‘no, porque yo no sé bailar’, esa frustración de decir ‘no me va a salir’. Nosotras somos bastante pacientes porque lo que buscamos es que la pasen bien, que vengan a divertirse, se rían y aprendan, que se animen porque es un taller para pasarla bien”, aseguró Jazmín.
Magalí agregó que “cuando ellas bailan en una función o en un escenario siempre es una invitación, no es una obligación subirse al escenario. Nosotras siempre le damos la posibilidad de que no lo hagan porque fundamentalmente tienen que sentirse cómodas”.
Aunque las profes son muy jóvenes tienen sus objetivos claros: bailar es algo que va más allá de exigencias para que salga todo perfecto, va por otro lado, es buscar el disfrute. “El compañerismo que hay en este grupo es hermoso, se apoyan mutuamente entre ellas y eso es muy bonito. Es un grupo verdaderamente precioso, más que compañeras son amigas”.

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“Es innegable la fuerza y poder del flamenco en coordinación psicomotriz o regulación del movimiento. Regula el humor y transforma, después de una audición, emociones negativas en positivas. Provoca efectos beneficiosos en la química y constitución neuronal de ambos hemisferios cerebrales liberando dopamina. No sería descabellado que se incluya en hospitales y terapias médicas”, María Pilar Enjamio, Psicóloga.
Las chicas
Mirta Ferrer

Comencé hace 2 años el taller que se creó por iniciativa de una compañera, Alejandra, ella empezó con esta ilusión y bueno, luchó, luchó hasta que conseguimos el lugar. La idea era venir a movernos, aprender el flamenco, pero nunca nos imaginamos que nos íbamos a subir a un escenario y fue, para mí en lo personal, la experiencia más linda que viví hasta ese momento.
Éramos cinco al principio. Nos subimos solitas por primera vez al escenario y fue una experiencia hermosa. Hoy hemos armado un grupo con mucho compañerismo, mucha contención, nos reímos, nos divertimos, preguntamos por la compañera cuando no viene, qué le pasó . Se sumaron más mujeres con la misma locura, con la misma buena onda. Nos divertimos, la pasamos bien, queremos aprender y no nos queremos bajar más del escenario, por lo menos yo lo he vivido así porque para mí ha sido una experiencia increíble.
Carla Tapia

Empecé el año pasado después de las vacaciones de invierno porque era como una materia pendiente para mí, siempre me ha gustado la danza, el flamenco. Empecé y me gustó mucho el grupo, entonces continué más que nada por eso, o sea, el gusto más la gente, la calidad de la gente de este grupo.
Betina Clavel

Si bien hace mucho que he iniciado el tema de bailar, pero en este grupo soy relativamente nueva, un par de meses, y me han recibido como si me conocieran de toda la vida. Es un grupo muy lindo, muy homogéneo y heterogéneo a la vez, porque si bien tenemos nuestras individualidades, al momento de armar una coreo todas vamos para el mismo lado y si nos equivocamos seguimos, nos apoyamos, a mí me han apoyado mucho las chicas en las coreos nuevas, así que pues estoy muy feliz de pertenecer a este hermoso grupo.
Yanina Guardia

Este es mi segundo año en este taller, llegué con mi hermana Flavia, ella fue la que se enteró y me invitó. Siempre nos ha gustado el flamenco, yo no estaba pasando por un buen momento y era como decir, ‘bueno, vamos a hacer algo nuevo’, así que llegué a este a este grupo. Creo que las dos profes son el alma del grupo, yo creo que ellas son las que atraen a las personas que tienen que llegar acá y hacen que el grupo sea un grupo especial.
Porque más allá de que está el flamenco, que es algo que nos ha unido, la música, creo que en realidad el motor nuestro es el grupo. Es decir, llegamos por el flamenco, pero el grupo es lo que nos congrega y lo que nos hace querer venir a cada ensayo; pero también lo tomamos con mucha responsabilidad, es nuestra escuelita de baile.
Hebe González

Soy una de las primeras en el taller y para mí es muy terapéutico, el baile y el grupo, las dos cosas. Así que estoy agradecida de haberlas encontrado, de que se hayan cruzado en mi camino. Para mí implica terapia, compromiso, risas, llantos, porque acá compartimos todo, a mí me ha cambiado el 100 % esta actividad.
Verónica Carrizo

A mí venir a flamenco me hace muy feliz, disfruto, vuelvo a tener 10 años cuando yo iba a baile flamenco, o sea, con esa ilusión, con el niño interior que disfruta, que la está pasando lindo, que aprende que tiene deseos de aprender.
A su vez veo el compromiso de todas frente a un festival, una presentación y eso nos hace bien porque entre todas nos acompañamos y nos sostenemos. El grupo es compañía que se siente en la vida, porque nos tomamos un rato para el mate o café, charlamos y nos hace bien porque somos todas, la mayoría, mujeres grandes que venimos con una carga y acá nos ayudamos a sostener y a pasarla un poco mejor en lo que es la tarea diaria.
Yo disfruto mucho. Soy muy feliz estando acá y en el escenario me siento como, no sé, como pez en el agua. Me encanta, no me pongo tan nerviosa, porque es una responsabilidad, pero bueno, la idea es ir esforzándose siempre y aprender para dar lo mejor en el escenario.
Laura Martín

Yo llegué al grupo hace un año. Para mí era una tarea pendiente porque cuando era chica iba a baile español, tenía 9 años, fui año y medio y me quedó eso ahí. Toda la vida he tomado mis tareas y mis cosas muy seriamente. Me gusta todo lo artístico, las actividades manuales y todo lo hice con responsabilidad, tratando de que todo sea muy perfecto.
Y en ese camino de que todo sea tan perfecto dejé de disfrutar y con los años me di cuenta que no todo tiene que ser tan así, que el disfrutar es parte de la tarea. Llegar a esta altura al baile con esta conciencia de disfrutar, la verdad es que la paso fantástico, o sea, volver en este momento ha sido lo mejor que me ha podido pasar.
Mi hija practica baile desde hace ocho años y me critica todo: ‘mamá, las manos, mamá el pie, no, no, no, no te puedo ver’ me dice y yo le digo, yo voy a disfrutar, en el camino aprenderé, en el camino voy a ir puliendo un montón de cosas; mientras tanto yo lo que quiero es pasarla bien. Yo a todas les digo que esta es mi hora y espero este día, espero el sábado con ansias de llegar y compartir con todas porque la verdad es un grupo fantástico.
Erika Ayala
Con Betina somos de las últimas que se han incoporado al grupo, tres meses van a ser ahora. Es hermoso, estoy feliz, las chicas me han recibido como si me conocieran de toda la vida, es hermoso el grupo, son muy compañeras todas y las profes, divinas, una paciencia que nos tienen que es increíble a pesar de su juventud.
Esperamos el sábado con ansia, hacemos todos los esfuerzos para estar acá y nunca dejar de cumplir, de estar. Venimos en lo que sea, en colectivo, nos traemos, nos llevamos, pero acá estamos.
María Eugenia Lillo

Yo vengo con mi hija María Paz. Empezamos a principio de año porque era una materia pendiente aprender baile y compartirlo con ella, sobre todo porque si bien ella hizo danza desde chiquita, la idea es compartir mamá e hija.
Es un gran desafío para mí, me cuesta muchísimo, soy muy mala, pero bueno, va queriendo.
Es un gran desafío el tema del baile y el tema de perder el pánico escénico, porque la verdad que me cuesta pero bueno disfrutamos un montón. El grupo es bellísimo, como dijeron mis compañeras, me recibieron fantástico. Así que le ponemos todo para venir los sábados y disfrutar al máximo.
María Paz García

Soy hija de María Eugenia, yo de muy chiquita hice baile, clásico y jazz, pero nunca hice flamenco y siempre me quedaron las ganas de intentarlo. Ahora de grande quise buscar algo, al principio me costaba mucho encontrar un espacio porque tenían horarios muy complicados que para una persona que trabaja es imposible.
Y también me pasaba de que si empezaba de cero me mandaban a bailar con las nenas chiquitas. Entonces encontré este taller y me gustó porque alguien sin experiencia puede empezar y no tener ningún tipo de problema. También me gustó porque era poder hacer una actividad con mi mamá y poder venir con ella todos los sábados a disfrutar; que no sea como una tarea obligatoria, sino venir y bailar e intentar.
Virginia Sepúlveda

Yo también empecé como una manera de recreación y de hacer algo por mí misma. Nunca fui a baile, soy redura con el cuerpo, es algo que me cuesta mucho, pero me gusta bailar y el encuentro que tenemos para hacerlo desde un lugar de no presión, de no academia. El grupo es bastante abierto, no solamente en la disponibilidad, sino también en este poder respetar las limitaciones de cada una y es una manera también de estimulación para gente de mi edad. Es también estimulación cognitiva, todo eso más allá de lo afectivo, de lo social, que también ayuda a desarrollarse y estar mejor en determinadas etapas de la vida.
Marilyn Soliveres

Para mí la clase de flamenco es el momento lúdico de la semana, el baile, la risa, compartir con un grupo hermoso de mujeres, todas muy buena onda, muy compañeras y amorosas. Es sentir que se puede hacer algo que uno siempre anheló durante mucho tiempo, aun siendo bastante mayor. Y aunque no siempre sale bien, un intento también es una forma de seguir practicando, de motivarse y de seguir. Yo estoy muy contenta de pertenecer a este grupo.
Alejandra Alfonso

Soy la mamá de Magalí y la idea del taller me surgió porque amo la danza, sobre todo la española porque está en mis raíces. A la primera que le comenté fue a Mirta, la mamá de Jazmín, porque sabía que a ella también le gusta la danza española y me dijo que sí. Fuimos las iniciadoras.
Este taller es un espacio de aprendizaje de baile y también de vida, de compartir momentos bonitos, de divertirnos, de disfrutar, de celebrar la vida juntas, de estar atentas si a alguna le pasa algo o no. Es un espacio que nos da plenitud, nos reímos y disfrutamos y en el camino buscamos mejorar y aprender nuevos pasos.
Aprendemos paciencia, tolerancia, empatía. Las dos profes son unas genias porque ellas no tenían experiencia de trabajar con mujeres adultas, pero lo llevan de una manera que nos hacen sentir muy bien y estamos felices de pertenecer. Amo el taller y ojalá se sigan sumando más ‘Jozefaz’, porque nuestro nombre es ‘Las Jozefaz’, que se acerquen y lo tomen como un espacio propio porque la idea es ser felices acá.
Patricia Duran

A mí siempre me gustó la música, el baile, incluso fui a un instituto de flamenco anteriormente y me gustaba bailar, pero a la vez no me sentía cómoda, como que ese no era mi lugar. Cuando conocí este hermoso grupo de mujeres que ahora somos ‘Las Josefas’ finalmente siento que estoy bien, que me olvido de problemas, de dolores, de cosas que no me hacen bien. Para mí el día que nos juntamos a bailar es de lo mejor, y con las profes que tenemos, Jazmín y Maggie, que nos cuidan, nos alientan y nos ayudan, son lo mejor para mí. Me siento feliz de ser parte de este hermoso grupo.
Maricel Tiritera

Desde el primer día me sentí cómoda, la clase fue hermosa, las profes unas genias, con el tiempo fui perdiendo la timidez. El taller terminó significando mucho más de lo que imaginaba. porque a los pocos meses perdí a mi hermano y las chicas fueron un sostén muy grande para mí. Yo nunca había formado parte de un grupo así, y hoy en día es difícil de encontrar, la verdad es que me llenó el corazón.
Las chicas me ayudaron a volver a sonreír en un momento muy difícil. Las clases son tremendas y abundan las risas, he aprendido muchísimo. Es un lugar al que amo ir, ahora estoy embarazada y tuve que dejar, pero extraño muchísimo y sólo pienso en volver a disfrutar de las clases. Ojalá todas las personas se animen a formar parte de un taller como éste y tengan la suerte de encontrar compañeras como éstas. Para mí terminó siendo mucho más que flamenco, mucho más que bailar, fue encontrar amigas y personas que llegan al corazón.
