basilisco

Relatos del campo: la criatura que nace de un huevo maldito

Los ojos incandescentes de un bicho indescifrable pueden fulminar al incauto que ose mirarlo de frente, el basilisco. El campo, la zonas rurales y semiurbanas son campo fértil para replicar mitos como éste.

Solo hace falta un gallinero y un huevo pequeño, algo extraño. El que lo encuentra debe deshacerse de él para evitar males mayores, ya que de allí nace el basilisco, un animal mezcla de ave y serpiente que puede matar con la mirada.

“A veces la gallina, entre huevos de tamaño normal saca uno chiquito. Es el basilisco. Pero mis antepasados lo trituraban, no lo hacían empollar”, publicó en redes sociales @lilianaalem2588, testimoniando que aún existe la creencia.

Muchas versiones se imaginaron del basilisco.

Este mito no es originario de América. Su nombre, basilisco, deriva del griego ‘basileus’ que quiere decir ‘Rey’, de allí que algunos lo conozcan como Rey de las Serpientes.

En la antigua Roma se le llamaba ‘regulus’ o ‘pequeño rey’ ,no sólo por la corona con la que se le representaba, sino también porque era capaz de aterrorizar con su veneno y su ‘mirada de muerte’ a cualquier animal y persona que se le cruzara en su camino.

Aunque la creencia en el basilisco está más difundida en el Norte argentino, la zona de Cuyo no está exenta.

El historiador sanjuanino Edmundo Jorge Delgado le dedicó una página al basilisco en su libro Devociones y relatos míticos de San Juan.

“El origen se remonta a la mitología egipcia en la cual existía un ave sagrada. de porte pequeño y zancudo llamada Ibis, la cual se alimentaba de reptiles y de todo tipo de lagartos y alimañas que contaminaban el río Nilo luego de cada crecida”.

Agrega que poco a poco se le sumaron propiedades siempre malignas.

“En la cultura latinoamericana su tradición está presente desde el mismo momento en que llegaron los europeos, y como ocurrió con otras creencias y mitos, se incorporó a la cultura local tomando formas específicas”.

Se cree que esta criatura nace del huevo de una gallina longeva, y que al ponerlo canta como un gallo, como preanunciando desgracias.

“Una de sus representaciones es la de una serpiente con aletas, de medio metro de largo, que posee cuernos de toro y cresta de un gallo. Tiene una vista poderosa, tanto es así que puede hipnotizar o hacerle perder la vista a la persona que imprevistamente, se ha visto sorprendida por la luz que hermana de sus ojos”.

Delgado relata que el basilisco puede esconderse en las ranuras de los pisos, debajo de las camas o detrás de los cuadros y adornos. Huyen de la luz del sol y toda su actividad transcurre durante la noche.

“Otro de los males que se le atribuye al basilisco es la muerte súbita que puede causar a las personas, llamada comúnmente ‘daño’. Otras versiones del norte argentino pintan al basilisco como un repugnante escuerzo de ojos grandes y fulgurantes que también puede llegar a paralizar o matar a las personas que lo observan”.

El basilisco tiene su kryptonita. Se dice que el bicho se puede matar con un espejo, ya que el basilisco no soporta ver su propia imagen y muere al verse en el espejo.

“En San Juan aún subsiste esta creencia, sobre todo en las zonas. rurales o alejadas. Varios informantes nos relataron que al encontrar uno de estos pequeños huevos en los nidales de los gallineros, inmediatamente los tiran o los entierran e interpretan su hallazgo como un presagio funesto”.

Otro escritor que relató lo que en su familia se decía del basilisco fue Jorge Leonidas Escudero, quien lo testimonió en un verso:

“Mi abuelita nombraba un cierto misterioso

lagarto o algo así, animal nefasto, el basilisco,

que salía de un huevo chiquito de gallina

y era un jeme de largo y horrible,

cresta en el lomo. Nos asustaba:

¡Reparte la muerte con la vista!”.

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