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Santa Lucía: la hierba que las abuelas usaban para curar los ojos

Aunque parezca una mala hierba porque crece sola en jardines y en las orillas de las acequias, la Hierba de Santa Lucía es una planta medicinal que usaban los habitantes de américa mucho antes de la llegada de los españoles y que conocían muchas abuelas como el “yuyo que curaba los ojos”, de ahí su nombre ya que se trata de la santa patrona de la vista.

Su nombre científico es Commelina erecta L. se trata de una planta perenne, que se reproduce por semillas y rizomas, vegeta en primavera, florece y fructifica en verano. Es una especie adaptada a vivir en suelos no laboreados

Según el sitio argentinat.org los tallos son verdes, carnosos y cilíndricos. Las hojas son lanceoladas y sus vainas cubren yemas capaces de producir ramificaciones.

Los primeros macollos aparecen cuando la planta posee 3 a 4 hojas. En densidades bajas cada planta es capaz de producir aproximadamente 50 ramificaciones basales.

Las inflorescencias están protegidas por una espata verde y las flores comprenden dos pétalos azules o blancos unidos al final, un pétalo blanco más pequeño, numerosos estigmas amarillos y un estambre. Es muy atractiva para las abejas que realizan la polinización.

La hierba de Santa Lucía está distribuida en toda América, desde el sur de Estados Unidos hasta Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina. Se la encuentra desde Mendoza al Oeste hasta Buenos Aires al este y, hacia todo el norte argentino.

Etimología

Commelina es su nombre genérico impuesto por Carlos Linneo (1707-1778) quien la nombró así en honor a tres hermanos de apellido Commelin, que vivieron en Francia durante el Siglo XVIII.

“Los tres fueron botánicos, pero solo dos llegaron a ser famosos por su trabajo. Los dos grandes pétalos brillantes azules se dice que representan a los dos hermanos famosos, mientras que el pequeño pétalo blanco simboliza a su científicamente insignificante hermano”.

Otros nombres comunes de esta especie en castellano son: espuelitas, hierba del pollo, mataliste, mataliz, rosilla​ (México), tetzocana (México), hierba de Santa Lucía (Argentina), canutillo (Venezuela). Y en idioma maya: pah-tsá, x-habul-ha, ya´ax-ha-xiu.

Uso medicinal

Hay documentos que indican que la hierba de Santa Lucía fue usada como medicinal por varias culturas nativas americanas.

Según Herbotecnia, se usa la planta entera y particularmente el mucílago de sus flores. Sin embardo, esta especie no figura monografiada en la Farmacopea Nacional Argentina.

Los componentes químicos son: antocianos, alcaloides, saponinas, taninos, cumarinas, entre otros.

“El Baguero miní, que dice el indio, es la que vulgarmente llamamos yerba de Santa Lucía, llámanla así por la semejanza que tiene con el verdadero Baguero, que es aquella paja que a las cuentas de rosarios llamados lágrimas”, escribió el sacerdote Pedro Montenegro en 1711.

“Nace en las huertas y alrededor de los sembrados en tierras labradas. Su flor es azul resplandeciente, la cual sale de una bolsita, a modo de cartucho lleno de un humor cristalino, tan viscoso como la clara de huevo fresco, y así mismo transparente.

Cogida la yerba verde y cocida, bebiendo su agua es único remedio en templar todos los ardores del hígado, estomago, y de los intestinos.

Ella sola cocida y tomado su cocimiento por bebida, ataja el escupir sangre, cierra y conglutina las erupciones, y dilaceraciones de los miembros internos, como es el hígado, estomago, e intestinos.

Así mismo cura las llagas de dichos miembros por antiguas que sean, si se toma de ella seca, o en polvos una dragma, o su decocción, poniendo una onza de yerba a un cuartillo y medio de agua, y que cueza como tres credos, de estas se toma con azúcar o miel de abejas cuatro onzas en ayunas, calentándola un poco.

Así mismo cura todas las llagas, y cierra todas las antiguas fistulas, poniendo su polvo encima después de haberlas lavado con su cocimiento, y esto es tan probado, que por vieja y antigua que sea la llaga o la fistula es indefectiblemente el cerrarla”.

Hacia 1882, Hieronymus escribía: “En Catamarca se aplica la planta sobre los ojos en casos de irritación (según Schickendantz).

En Corrientes se usan con el mismo fin las gotas mucilaginosas y transparentes que se encuentran en la bráctea involucral y en el cáliz de la flor.

Se dice que el zumo de la planta fresca calma el prurito de salpullidos y que es útil contra enfermedades herpéticas locales. Su decocción se emplea interiormente en las leucorreas y esputos de sangre.

La Organización Mundial de la Salud publicó en 1998 que la hierba de Santa Lucía es utilizada para el tratamiento de quebraduras, como diurético y digestiva y el tratamiento de irritación de ojos y que tiene actividad biológica: hemoaglutinante.

Mientras que la Secretaría de Medio Ambiente Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP) de México señaló en 2006 que la planta completa se utiliza para curar complicaciones postparto y raquitismo y con el follaje se alivian agruras, ardores de pecho y garganta.

Menciona también que las flores se usan para curar conjuntivitis, vista cansada e infección de ojos; y la raíz para curar el pus en orina. Se usa para la calentura, disentería, espasmos, calor en ojos, además se considera oxitócico y hemostático (capaz de detener una hemorragia).

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