horno

El maravilloso monstruo de hierro de Angaco que jamás fue usado

Desde la calle El Bosque, en Angaco, se puede ver la impactante mole de hierro de unos 30 metros de alto, construida para la explotación minera, que jamás fue usada. La gente de la zona lo conoce como “el molino de hierro”.

En realidad, se trata de un horno que a principios de los ’70 construyó la empresa Refractarios Argentinos SAICM (RASA), subsidiaria de Magnesita S.A. de Brasil. Allí planeaban moler y fundir dolomita que extraían del cerro Pie de Palo, pero el proyecto nunca se concluyó y la fantástica estructura nunca llegó a producir. ¿Qué pasó?

Jorge Fernández trabajó para la empresa y es quien sigue cuidando el lugar.

“No recuerdo con precisión, pero el horno se construyó entre 1970 y 1974 y nunca funcionó. La empresa compró el terreno y las canteras de dolomita. El horno iba a funcionar con fueloil para fundir la piedra y se construyeron tanques para el combustible que siguen en pie. Hoy, solo ese horno sale una fortuna”, contó Fernández a Destino San Juan.

Toda la estructura es de hierro macizo.

Pero esa maravillosa estructura de hierro nunca cumplió su objetivo, al parecer en esa época hubo una gran devaluación del real (moneda brasileña), “por ejemplo, si acá les costaba 100 pesos fundir una tonelada, en Brasil les salía 50 pesos, entonces el negocio dejó de ser conveniente”, señaló Fernández.

La dolomita de la cantera de Pie de Palo tenía magnesio y calcio de alta calidad, y la empresa usó el mineral para comercializarlo como fertilizante para el agro, junto al yeso que extraían del departamento Iglesia, de una cantera ubicada a 20 kilómetros de Cuesta del Viento.

La “planta baja” del horno.

La dolomita extraída del Pie de Palo y el yeso iglesiano eran acopiados en el predio del horno y luego lo llevaban en camiones a Santa Fe donde era molido y envasado.

Esta explotación duró unos cuatro años, entonces el negocio fue vendido a un empresario de Buenos Aires que también contrató a Fernández para trasladar la piedra de las canteras a la zona de acopio con su camión.

La vista desde el “primer piso” del horno.

En esos años, la minería no metalífera era una fuerte actividad económica en San Juan; vale recordar que la minería de oro y plata a gran escala llegó en el 2005 con Veladero. Antes de eso, la provincia se destacaba pro su producción de cales de excelente calidad, travertinos y piedras para la construcción, granito, esquistos, travertinos, basaltos, bandera de piedra (Lajas), canicas, esquistos bituminosos, arcillas refractarias, arcillas, áridos, diatomeas, arsénico, azufre, grafito, granate, lapislázuli, fluorita, carbón, talco, barita, caliza y dolomita.

También se explotaba bentonita, caolinita, sulfato de aluminio, yeso, sulfato de sodio, sulfato de magnesio, cuarzo, micas, feldespato, magnesita y calcita. Sulfato de aluminio-potasio, sulfato de aluminio-magnesio, yeso-anhidrita, micas-cuarzo-feldespato, cuarzo-feldespato, cuarzo-micas.

El último dueño

A los dos años, un rosarino, Daniel Nodar, compró la planta de fertilizantes Rasafertil que usaba esa materia prima sanjuanina.

Fernández contó que este último dueño quería trasladar el molino para triturar la piedra en San Juan, pero el proyecto no se concretó. Siguieron trasladando la piedra a Santa Fe, explotando del Pie de Palo unas 1.500 toneladas por mes, hasta que dejaron de producir.

Panorámica desde el piso superior del horno.

“Yo quedé como encargado y cuidador del lugar, sobre todo para que no hagan daño porque eso ya es histórico en San Juan”, destacó Fernández.

Sólida por donde se la mire, la mole de hierro está intacta. Tiene una base y tres pisos que son balcones ideales para admirar no solo el Pie de Palo sino todo el valle angaquero. Una estructura que es patrimonio histórico y cultural, y que municipio, provincia y sanjuaninos deberían preservar.

Las posibilidades para el turismo son infinitas.

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