Juan Bernardo Morales, el artesano de la cerámica huarpe

Los mesones parecen interminables por la cantidad de objetos de cerámica que soportan. Son las obras Juan Bernardo Morales, el artesano de la cerámica huarpe que desde hace más de 40 años produce y vende jarrones, vasijas, cuencos y hasta figuras decorativas.

Las vasijas más grandes están atadas a algún palo, algo que solo puede entender quien vive en la provincia con más sismos por día del país. Si una pieza se cae, se pierden 15 o 30 días de trabajo, dependiendo de su tamaño.

Nardo Morales y su cerámica huarpe
Nardo Morales y su cerámica huarpe

El bello paisaje de la cerámica ocre y rojiza, atrapa a quien transita por la Ruta N20, justo donde comienza el paraje Punta del Agua, en el departamento 25 de Mayo.

En el medio del desierto, Nardo (como le dicen todos) vive solo, aunque sus sobrinos le ayudan en la producción de cerámica, ellos continuarán con el legado de los Morales, aprendido de generación en generación.

Exposición de cerámica que se ve desde la ruta.
Bellísima producción de Morales

“La técnica que uso es la del chorizo, la aprendí de mi madre. La tierra de acá no sirve porque tiene salitre, así que tengo que traer tierra de La Chimbera”, cuenta a Destino San Juan el artesano de la cerámica huarpe.

Dos gatitos de pocas semanas los siguen, uno de ellos se trepa en su falda mientras habla.

Morales moja la fina tierra y la amasa antes de  usarla. Luego va armando los jarrones con “chorizos” de masa y va modelando sobre un improvisado torno hecho con el interior de una rueda de un Rastrojero, que va dando vueltas mientras la arcilla toma forma.

Proceso de la cerámica huarpe
En crudo, la fuente va tomando forma.

Ese jarrón u olla, pasa a la pieza de secado y esta etapa es de mucho cuidado ya que la arcilla debe secar completamente antes de pasar al horno. Algunas piezas tardan 15 o 20 días en secar, dependiendo del tamaño. Por eso las más grandes solo pueden realizarse en verano.

Morales es de los pocos artesanos de la cerámica del país que realiza vasijas con capacidad para 500 litros, y de 1,50 metro de alto. Piezas muy demandadas en Mendoza y Córdoba.

Vasija de 1,50 metro de altura
Una pequeña fisura hizo que esta belleza de vasija se quedara en la galería de la casa.

La cuarentena por el coronavirus lo golpeó como al resto de los argentinos. Sus sobrinos no pueden llegar a su casa y tampoco tiene leña para prender el horno y terminar sus artesanías.

Y como por la ruta ya no pasa el turismo, no ha vendido ni una pieza en las últimas 4 semanas.

Por la cuarentena se pasó varias semanas sin poder comprar pan, y comiendo lo que tenía en la alacena. Aunque de vez en cuando también echa mano a la carne de cerdos que tiene para vender.

cerdos para vender
Otro ingreso de Morales, la venta de cerdos.

Cerámica huarpe, un bien de familia

Su madre vivía en esa casa, con Nardo, pero murió hace 5 años; y sus hijas se casaron y formaron su propio hogar.

Uno podría pensar que no siente igual la cuarentena porque ya vive bastante aislado. Y lo de aislado es literal: puede salir por el fondo de su casa, caminar varios kilómetros por el campo y no encontrar a nadie. Pero su economía está golpeada como la del resto de los argentinos que viven de lo que producen.

Punta del Agua, desierto sanjuanino
Rodeado de desierto.

Por vivir al lado de la ruta, Nardo es el miembro más visible de la Comunidad Huarpe Sawa. Tierra adentro viven sus hermanos, primos y una de sus hijas. Su hermano también produce y vende cerámica, y ambos siguen el mismo proceso que aprendieron de su madre.

La producción es tan variada en formas y tamaños que hay para todos los gustos y ambientes. También los precios son accesibles, hay cuencos chicos de $100 pesos y grandes vasijas de $4.000. En las buenas épocas, Morales podía vender hasta 30 objetos por mes.

Atresanías de la comunidad huarpe Sawa, San Juan
El imán para los turistas

En las paredes de su casa abundan las distinciones que le dieron por sus artesanías, mezcladas con las fotos de su madre, sus hijas y sus nietos.

Afuera, en el fondo, están los corrales, una vaca y varios cerdos, cuya venta también es parte de los ingresos de Nardo.

Una vaca aporta leche a la dieta de Morales
Una vaca aporta leche a la dieta de Morales

Y mientras camina por el fondo de su casa, que termina donde se pierde la vista, habla de su infancia en Punta del Agua y de los miles de chivos que tenían en su casa paterna.

En su rostro curtido se asoman sus rasgos nativos. Mira el horizonte y suelta: “Pocas ganas tengo de trabajar, pero sigo produciendo, no me dejo estar. Esperemos que esto pase pronto”.

cerámica huarpe
cerámica huarpe
cerámica huarpe
las distinciones que este artesano de la cerámica recibió

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