Pasleam: Jáchal desconocido y mágico

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Un cañadón de piedra pulida por el tiempo y el agua deja pasar un arroyo humilde y cantarín que suena como si tuviera más voz ayudado por la acústica de las paredes de roca, y suena a paz.

Pasleam, paraje del departamento Jáchal, no es un “nuevo lugar”, aunque la mayoría de los sanjuaninos no lo conoce. Pasleam es tan viejo como la villa cabecera, pero es inaccesible en vehículos y solo se puede llegar caminando o a caballo, como lo hacen sus habitantes.

Arroyo Pasleam

Son casi 18 kilómetros hasta Villa Mercedes desde San José de Jáchal, y luego hacia La Frontera, al Oeste, hay que transitar tres kilómetros por la huella hasta el cruce del arroyo Pasleam.

Allí, un grupo de 30 personas guiadas por tres expertos de Kuntur Trek, dejaron los vehículos y comenzaron la caminata hasta el primer puesto donde vive Don Quintero, unos seis kilómetros arroyo arriba.

En el trayecto el tiempo es algo sin sentido y el paisaje, una fiesta para el espíritu. Flores de Caldén que parecen “de terciopelo” (según Alicia), cactus que se descolgaban con gracia del cerro pavoneando sus enormes flores blancas.

Cactus en flor.

Otras diminutas flores azules sorprendían en el suelo, y al costado, ramas amarillas de Brea, Pichana, y cantos de pájaros desconocidos.

El arroyo iba tomando distintos colores, en los primeros tramos, marrones y ocres, y luego amarillo, también verde y negro; todos por influencia de los minerales que arrastra el arroyo.

Los aromas también cambiaban, primero era vegetal, jarillas, pájaro bobo, dulzones de flores amarillas y otros más intensos que no se podían identificar. Después, un aire húmedo pero agradable, era un nuevo olor de agua y rocas, aroma Pasleam.

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Los colores cambiantes del arroyo.

Puesto Pasleam

En el puesto hay un antiguo caserón donde vive Don Quintero, base de piedra sólida y luego adobe y cañizo. Puesteros son los que crian animales, en este caso hay chivos y vacas.

Aunque él no estaba cuando llegó el grupo, no pone reparos para que los visitantes se queden un rato en el patio donde abundan los manzanos, ya con sus pequeñas frutas verdes, perales, cidra, durazno, y más allá, higueras, duraznos, nogales, uvas y damascos. El paraíso perdido.

Caserón del puesto Pasleam.

Entre álamos centenarios y arbustos espinosos, invadía la magia y todo parecía posible en ese lugar encantado.

Una higuera de tres brazos gigantes (era como la madre de todas las higueras de mundo) rodeaba una piedra formando un círculo donde un grupo compartió unos mates de aquelarre.

El paraje ocupa el corazón de la sierra de la Totora – sierra de Pasleam, formación Guandacol.

La madre de todas las higueras.

Pasleam o Paslian, bien conocido

En el libro “Contribución a la historia geográfica de San Juan”, escrito en el año 1907 por Pedro Pascual Ramírez, se mencionó al paraje como Paslian y con el tiempo derivó en Pasleam. “Paslian, Jáchal, cultivo hermoso para veranear”, dice el libro. Esto indica que la zona era bien conocida por su belleza y verdor.

Fabián Núñez, profesor y periodista jachallero, contó que según una publicación de toponímicos del departamento correspondiente a las mercedes reales de tierra, el nombre Pasleam “deriva de un cacique inca, porque durante el imperio incaico esa zona era refugio de los caciques”, dijo.

Agregó que con el tiempo, los religiosos lo usaron como centro de recreación para la gente de los pueblos aledaños, según contó Núñez a Destino San Juan.

También es Paslian para la historiadora experta Teresa Michieli, investigadora de los pueblos originarios, quien lo menciona en su libro “La disolución de la categoría jurídico-social de ‘indio’ en el siglo XVIII: el caso de San Juan (Región de Cuyo)” (año 2000).

Allí Michieli señala que en la distribución de tierras, haciendas, potreros y minas que realizó Juan de Echegaray (fundador de Jáchal) en los actuales departamentos de Iglesia y Jáchal, después de la fundación de la villa de San José de Jáchal, figuran localidades conocidas y no tanto.

Morteritos en la piedra lavada, vestigios de otras culturas.

Menciona lugares como el portezuelo de Ancauscha, el sitio Quilinquin y el portezuelo de Tilimusquipafa como linderos el potrero “otorgado a Feliciano de Mallea; el potrero denominado Ancauscha otorgado a Sebastián Quiroga, que lindaba por el este con la puerta de Ancauscha; el potrero llamado Yguapianca otorgado a Miguel Muñoz cerca del anterior”.

Potrero Paslian

Luego de mencionar varios parajes dice: “El potrero llamado Paslian otorgado a Juan Joseph Julio y la cuchilla del mismo nombre que servía de linde meridional a otra propiedad; el potrero de Panacan que fue otorgado por mitades a Andrés Guardia y Agustín Chancai”.

Según Michieli “No se registraron otros topónimos de origen indígena en el territorio de San Juan en toda la documentación revisada para el siglo XVIII.

Teniendo en cuenta también los antecedentes reunidos para el siglo anterior, puede afirmarse que varios topónimos vigentes actualmente en la provincia y que aparentan tener origen indígena, son más bien denominaciones posteriores al siglo XIX que nada tienen de antiguos ni originarios”.

Donde está el grupo está la entrada al puesto, que no se ve desde el arroyo.

La geología

La suerte quiso que en el grupo de trekkineros fuera una geofísica, Analía Canto, quien relató que la zona mostraba depósitos de abanicos y bajadas aluviales actuales. Se trata de aglomerados, fanglomerados y conglomerados no consolidados de abanicos aluviales recientes.

Son depósitos mal seleccionados, con abundante matriz areno-limosa y clastos de metamorfitas, granitoides y sedimentitas de diferentes formas y tamaños.

“Estuvimos caminando por una quebrada donde hay formaciones muy erosionadas por el agua que trae cloruros que son sales, por eso se veían algunas partes blancas y a veces los cristales de las sales se veían.

El agua debe tener Boro lo que no la hace apta para el consumo humano, y en esa zona se caracteriza por traer Arsénico, algo que es común en toda la zona.

Pasleam

A las áreas muy erosionadas se le suele llamar lagares, están tan pulidas por el agua que tienen el aspecto de ser muy suaves y es así, por eso es fácil resbalarse”, dijo Canto.

Agregó que también había formaciones arenosas que son depósitos fluviales, y otras formaciones calcáreas. “Caminamos unos 12 km que es lo que me marcó mi GPS hasta el puesto de Pasleam, ida y vuelta”.

Precordillera

En la investigación denominada “Cuenca Precordillera; claves exploratorias para el Paleozoico. Áreas Jáchal y Niquivil, San Juan” (2011) de Miguel Ángel Pérez, Verónica Bagur Delpiano, Domingo Graneros, Karen Breier y Mariela Lauría, ubican a Pasleam dentro de la precordillera.

“En la zona de la sierra de Pasleam, varios diques andesíticos establecidos en antiguos planos de corrimiento en el Paleozoico Inferior y en la discordancia del Paleozoico Superior fueron muestreados y datados”.

Luego de caracterizar con términos bastante inentendibles para un mortal común, señalaron que la edad radiométrica (técnica empleada en la estimación de la edad absoluta de materiales geológicos tales como rocas), para dos muestras de esta zona fue de 17,3 Millones de años (Ma) (Mioceno Medio). 

Pasleam

“La principal etapa de deformación creadora de la (actual) Precordillera Central se habría iniciado, según Jordan, entre los 16 y 14 Ma, extendiéndose hasta los 5 Ma. La zona triangular y la Precordillera Oriental se habrían comenzado a formar, para alcanzar la forma actual, hace 2,6 Ma”.

La zona fue muy estudiada cuando la empresa Oil M&S ganó la licitación para la exploración petrolera en Jáchal, considerada de “alto riego” por la escasez de antecedentes.

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Sugerencias finales

Es siempre recomendable realizar las caminatas acompañados de guías, nunca solos, provistos de dos litros de agua, ropa adecuada, gorra y protector solar. Para llegar al cañadón hay que mojarse, por eso se aconseja llevar calzado extra.

Este circuito es de dificultad media, tiene una duración de aproximada de cuatro horas (ida y vuelta) y alcanza una altura máxima de 1400 msnm.

Y lo que siempre repiten los guías, “todo lo que se lleva debe volver en la mochila, incluso las cáscaras de mandarina”. Que los que sigan nuestros pasos encuentren la naturaleza intacta. El resto, solo es disfrutar de este San Juan intenso.

Kuntur Trek: responsable, Raúl Romarión, teléfono 0264 – 4452345

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No sabemos que planta es, ¿algún lector nos puede orientar?

Cómo llegar

Ruta desde la villa San José de Jáchal.
Circuito de trekking.
Detalle de Google Maps