Pioneras: las primeras sanjuaninas en conducir un automóvil

A principios de 1900, la sociedad sanjuanina sostenía una férrea estructura familiar tradicional de patriarcado, donde el rol de la mujer estaba limitado a ser ama de casa, salvo raras excepciones.

Sin embargo, ésta también fue tierra de pioneras, los ejemplos abundan.

En 1912 ocurrió algo que dejó atónitos a los habitantes de la capital sanjuanina.

“De sorpresa en sorpresa, ¡horror! la sociedad sanjuanina fue anonadada por otro acontecimiento revolucionario de verdad: las mujeres que manejaban automóviles”, escribía Horacio Videla en su “Historia de San Juan”.

El historiador menciona a tres pioneras: Ofelia Ottolenghi, Julia Pósleman y Pilar Alfonso Mendoza, “censuradas acremente por muchas de sus congéneres, secretamente admiradas y envidiadas por todas”.

No se sabe mucho más de ellas. Por sus apellidos, pertenecían a familias sanjuaninas de alto poder adquisitivo, y por su coraje eran mujeres de vanguardia.

Hoy las mujeres manejan desde camiones hasta los monstruos fuera de ruta de la minería a gran escala, pero en esa época las mujeres no tenían ni derecho al voto, y las organizaciones feministas no habían germinado aún en el país.

Por eso adquiere grado de proeza que a principios de 1900 una mujer se animara a realizar algo que era solo para varones.

“La ciudad provinciana del break y el tilbury (carros de tracción a sangre) que fue también por entonces la ciudad de las victorias de plazas arrastradas por una yunta de caballos y en el pescante el inconfundible cochero, pronto se pobló de automóviles”.

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Foto ilustrativa

Los primeros autos

Los primeros habían sido en 1908 un Hispano-Suiza de don Juan Palá, un Proto de Luis Ugarte y un Mercedes del doctor Washington Varando, “terror de viejas y de perros” en el decir del vecindario.

“Pronto surcaron las estrechas calles empedradas de la ciudad con fisonomía colonial aún, coches de toda marca y nacionalidad de la gente de condición social y opulento bolsillo”.

Una voiturette Mercedes Benz de don Emilio Videla, un Lloyd abierto de don José Segovia; los Fiats de Domingo Droillet, del doctor Domingo Cortines y de don Leónidas Echegaray, imponentes como un camión, y el Cadillac azul doble faetón abierto del doctor Horacio C. Videla.

“La voiturette de Emilio Videla llegaba hasta la finca de Cortines en Punta de Rieles ‘sin una sola parada’, según afirmación del conductor ante los incrédulos parroquianos. El Fiat de Cortines portaba ruedas con rayos de acero y palanca de cambios afuera, y el Mercedes de Leónidas Echegaray era de propulsión a cadena”.

Cierra el relato el historiador señalando que los automóviles fueron por mucho tiempo una fascinación, “entretenimiento inocente de perezosos rapaces en tibias noches de verano, sentados en el umbral de la puerta de calle o en el cordón de la vereda discutiendo y cruzando apuestas: ‘es un Ford’, o ‘es un Chevrolet’”.

Otras pioneras

Bertha Benz, esposa del ingeniero alemán Karl Benz, fue la primera mujer en conducir un coche en el año 1888. Ese auto obtuvo la patente del Benz Patent Motorwagen, era el primer coche de la historia.

En 1895 se patentó el primer automóvil en la Argentina de la mano de Dalmiro Varela Castex, quien también fundó el Automóvil Club Argentino en 1904.

La primera licencia de conducir para una mujer argentina se emitió en la Ciudad de Buenos Aires en el año 1912, pero se considera que la pionera femenina de la conducción de autos fue nada menos que Carola Lorenzini, una aviadora y deportista argentina.

Fue la primera mujer en obtener el título de instructor de vuelo en América del Sur y en 1941 le otorgaron la licencia para servicio público comercial.

Murió en 1941 durante una exhibición aérea.

1 comentario en “<strong>Pioneras: las primeras sanjuaninas en conducir un automóvil</strong>”

  1. Mi padre me cuenta que cree que el primer carnet de conducir femenino en la provincia de San Juan se lo otorgaron a su madre, Josefa Mareli de Grígolo, en el año 1928, cuando tenía 18 años. Conducía un Ford A modelo 28

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