Quinchamali: la hierba medicinal que usaban los araucanos

quinchamali

Para el pueblo araucano el quinchamalí es una planta medicinal a la que consideran una panacea ya que, con ella, desde épocas prehispánicas, curaban afecciones estomacales e incluso golpes externos.

Actualmente se emplea la decocción de las partes aéreas (que son algo amargas) para el tratamiento de afecciones hepáticas, incluyendo cálculos biliares.

Pero también se utiliza como diurético, emenagogo, y contra efectos de golpes o cuando hay abscesos, supuraciones y para lavar y secar heridas de la piel.

Su nombre científico es Quinchamalium chilense, una planta herbácea del género de las Quinchamalium, nativa de Argentina, Bolivia y Chile, presente en la Cordillera de los Andes hasta los 3.000 metros sobre el nivel del mar. También la encontramos en San Juan.

Tiene pocos centímetros de altura, flores vistosas de color amarillo y aspecto globoso.

Se la consideraba hemiparásita ya que requiere de otro vegetal para su sobrevivencia. Florece de diciembre hasta marzo.

En la página chilena minsal señalan que los usos tradicionales del quinchamalí son:

  • Uso interno: padecimientos hepáticos y biliares, retención de líquido; anti-inflamatorio. La infusión se prepara con una cucharada del vegetal para un litro de agua recién hervida (endulzar con miel): beber una taza tres veces en el día.
  • Uso externo: hematomas (moretones). Usar la misma infusión en compresas, mojar un paño y aplicar sobre la herida. Efectos: anti-inflamatorio, cicatrizante de llagas y heridas.

Para su decocción hay que remojar 100 gr en un litro de agua y luego se hierve unos dos minutos. Beber en las mañanas en ayunas durante al menos un mes. Para combatir abscesos hepáticos.

Para la infusión hay que agregar una cucharadita de hierba molida para una taza de agua hervida y dejar descansar. Beber dos tazas al día durante algunas semanas. Convalecencia de golpes, depurativo, emenagogo.

Quinchamalí es también el nombre de un pueblo originario chileno conocido por su tradición alfarera en cerámica de color negro y decoración incisa blanca. Aunque cada objeto es único, el conjunto de estas artesanías da cuenta de una forma de habitar el territorio y confirma el estrecho vínculo existente entre las alfareras y su entorno campesino.

Antes de la llegada de Hernán Cortés y del establecimiento del Virreinato de Nueva España, los indios mesoamericanos y suramericanos usaban todo tipo de hierbas y animales para sanar sus males.

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