Sanjuaninos destacados: ¿Quién fue Félix Aguilar?

Aguilar

San Juan ha dado al país y al mundo muchos hombres y mujeres destacadas con cuyos nombres estamos familiarizados pero de los que sabemos poco. Uno de ellos es Félix Aguilar, un hombre de ciencia que impuso su nombre a un observatorio astronómico, una calle y una escuela.

“El 28 de septiembre de 1943, en la ciudad de La Plata donde se había radicado por su profesión, fallece el distinguido astrónomo sanjuanino ingeniero Félix Aguilar, eminente hombre de ciencia de estos últimos años”, dice el libro “Efemérides sanjuaninas” (1961) de César H. Guerrero.

Señala luego que Aguilar ocupó importantes cargos de su especialidad en la Universidad Nacional de La Plata y en el Instituto Geográfico Militar donde estuvo al frente de la jefatura de la división Geodesia.

Félix Aguilar

Este sanjuanino llegó a ser director del Observatorio de La Plata, “munido de un amplio conocimiento del cosmos. Había nacido en San Juan el 2 de mayo de 1884”.

En la página web de la Academia Nacional de Ciencia está publicada la biografía resumida de Félix Aguilar.

Cursó los estudios universitarios en la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la ciudad de La Plata, donde se graduó de Ingeniero Geodesta en 1910. Perfeccionó sus estudios astronómicos en Francia, en Alemania y en Italia.

De regreso en el país, actuó desde 1913 como astrónomo del Instituto del Observatorio Astronómico de la Escuela Superior de Ciencias Astronómicas y Conexas (La Plata).

También fue docente, profesor suplente, profesor interino y desde 1916 como profesor titular de Análisis Matemático. Con el matemático italiano Hugo Broggi, fue uno de los orientadores en aquellos años de los estudios matemáticos en el país.

Fue académico suplente y titular de la universidad, director de la Escuela de Ciencias Astronómicas. Dictó el curso de Astronomía Teórica en La Plata (1918-19), fue elegido miembro titular del Consejo Superior Universitario y llegó a la vicepresidencia de la universidad.

Destacado geodesta

Durante la Reforma Universitaria (1918) se apartó de la docencia en la universidad y dictó cursos de Astronomía y Geodesia en la Escuela Superior de Guerra y tomó la dirección de la sección Geodesia del Instituto Geográfico Militar, que desempeñó durante 13 años.

En 1926 volvió a la Facultad de Ciencias de La Plata y reasumió la dirección del Observatorio Astronómico desde 1934 hasta su muerte (había sucedido en ese cargo a Hussey en 1917).

Propició la ley para la medición del arco del meridiano a lo largo de todo el territorio nacional y  presidió desde 1937 la comisión designada para  cumplir esa tarea.

Tuvo a su cargo la Estación Astronómica de Oncativo, en Córdoba; publicó diversos trabajos sobre temas de su competencia en los Anales del Instituto Geográfico Militar y en revistas científicas.

Fue miembro de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la República Argentina y perteneció a numerosas sociedades científicas del país y del extranjero.

Observatorio Félix Aguilar, Chimbas.

Aguilar, el ser humano

Como hombre de ciencia, Félix Aguilar impulsó las investigaciones astrofísicas, inició el relevamiento gravimétrico del país, preparó y dejó muy adelantada la medición de un arco de meridiano austral.

También organizó la Escuela Superior de Ciencias Astronómicas, reorganizó el Observatorio Astronómico de Córdoba, engrandeció y dio nueva forma a la biblioteca del Observatorio de La Plata.

Pero quienes lo conocieron, destacan de él su calidad de persona de bien.

“Aguilar murió el año anterior al gran terremoto pero, a pesar de su pronta y repentina desaparición, había dejado en otros emprendedores como él, el amor por las estrellas y por el trabajo duro y hecho a conciencia.

Llegaron a San Juan hombres como los Dres. Bernard Dawson, Carlos Cesco y Juan Nissen.

Llegaron no siguiendo las órdenes de don Félix -como cariñosamente Cesco llamaba a su profesor- sino por el afán de enseñar y devolverle a la ciudad cuyana lo mucho que ellos, a través de Aguilar, habían recibido”, escribió Carlos López, director del Observatorio Félix Aguilar.

Agregó que esos hombres rescataron un conjunto de elementos que permitieron hacer una modesta, pero interesante, contribución a la astronomía.

Así, un 28 de septiembre de 1953 se inauguraba el tercer observatorio astronómico de Argentina que como reconocimiento a una fructífera labor en el área se llamó Observatorio Astronómico Félix Aguilar.

Observatorio Félix Aguilar, en la provincia de Santa Cruz, fuera de servicio desde 1975.

Lo que contó un amigo

Juan José Nissen trabajó con Aguilar y además era su amigo, lo conocía bien. En 1959, al iniciarse el vigésimo ciclo lectivo de la Facultad de Ingeniería de San Juan, dio una clase magistral en la que contó anécdotas valiosas de la vida del sanjuanino.

Lo que dijo fue recogido por Daniel González Kriegel así:

“Tenía carácter y hábitos formados, recia personalidad definida. Destacaba por alta estatura, fuerte complexión, frente alta y despejada.

Y por sus ojos, de extraña penetración, que para el agrimensor Arturo Martínez, su más devoto alumno, ‘eran ojos de huarpe, capaces de arrancar el secreto de las lejanías’.

Nos interesa destacar un rasgo de la actuación docente de Aguilar, que tenía un sostén formidable: su convencimiento de que los estudiantes eran la materia prima para el desarrollo científico de la patria, con autonomía.

A pesar de sus múltiples obligaciones y deberes, nunca negó ayuda al alumno que se le acercara para consultarlo.

Que tu mano izquierda…

A veces la ayuda fue oculta, muestra de generosidad cabal. Cuando Martínez era alumno destacado y avanzado en Agrimensura, fue a verlo a Aguilar para devolverle libros prestados y anunciarle que se iba al campo a trabajar, porque la falta de recursos no le permitía seguir en la Universidad.

Lamentó el maestro que tuviera que interrumpir estudios y le dijo con cierta timidez: ‘Vea Martínez, yo no dispongo en este momento de un cargo de calculista, o de ayudante para ofrecerle. Pero hay un puesto de ordenanza en el Observatorio, que está vacante.

Si usted no tuviera reparos…, por un tiempito, hasta que se presente otra cosa…, sobrentendido que hará trabajo técnico solamente…’

Martínez aceptó el ofrecimiento para iniciar su carrera de investigador en el observatorio como “portero distinguido”. Tuvo un problema 25 años después al requerir certificados para jubilarse, al descubrir que tenía dos años menos de servicio y nunca había sido ordenanza…

Aguilar había creado un puesto de ordenanza ficticio, la vacante existía en su imaginación, le pagaba el sueldo de su bolsillo convencido de que Martínez no aceptaría una ayuda económica directa.

Calladamente, a escondidas, hizo posible su carrera astronómica que resultó ser una de las más notables de nuestro país”.

Así era Félix Aguilar, un destacado de la ciencia y un hombre virtuoso.