La Escondida, un tesoro oculto en las serranías del sur sanjuanino

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La Escondida tiene bien puesto el nombre. En la localidad de Cienaguita, departamento Sarmiento, se encuentra ésta quebrada con vertientes que por muchos años se mantuvo oculta para la mayoría de los sanjuaninos.

Allí, el cerro y el agua se amalgaman en un paisaje cautivador, un cuadro pintado con pocos colores pero lleno de vida.

Destino San Juan, junto a un grupo de 30 personas guiados por los expertos de Kuntur Trek, visitó La Escondida, todos quedaron maravillados de su belleza. “No sabía que en San Juan existía este lugar tan hermoso”, dijo Cristina.

Mientras que tres turistas porteñas no podían más de felicidad, “asombradas con los paisajes y con la gente de San Juan”.

Entre las murallas de piedra pelada, el salto de agua era pequeño (apenas un metro) pero retumbaba fuerte y el calor invitaba al chapuzón en el piletón natural donde el agua llegaba a la cintura.

El circuito no es de libre acceso, se encuentra en tierras privadas y es necesario ingresar con autorización de sus dueños. Este grupo fue con uno de ellos, Fabricio Maturano. 

“Pertenezco a la quinta generación de los Maturano en la zona. Mi familia fue de los primeros mineros acá, mi abuelo fue presidente de la Cámara Minera y propietario de las únicas canteras de mármol negro y rosado, aunque también hay otras explotaciones de piedra caliza en los cerros”, contó Fabricio.

El circuito de trekking comenzó en la aguada que limita en la planicie de Cienaguita, luego el grupo subió unos 8 kilómetros en camionetas 4×4 hasta Los Potrerillos; y de ahí ingresó en la quebrada más estrecha del mundo, la parte de atrás de La Escondida.

El agua era abundante y corría entre las dos paredes del cerro que mantienen entre sí escasos centímetros, suficientes para dejar pasar a una persona. Una aventura digna de una película en la que todos eran Indiana Jones.

Incluso en un par de metros de ese pasadizo, no apto para claustrofóbicos, el agua cubría completamente una persona y era necesario hacerlo a nado. No todos se animaron.

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El origen del agua

Después de unos minutos al sol para secarse, el grupo subió hasta la primera vertiente, en la falda del cerro, el origen del agua. Antes de llegar, el aroma a tomillo, jarilla y ajenjo del monte lo inundaba todo y uno tenía la sensación de conexión total con la tierra.

Los cactus eran los dueños de los campos, algunos con pimpollos listos para florecer. Mientras se avanzaba, los viajeros fueron atravesando los arroyos de agua cristalina con profusión de berros.

Más arriba, más cerca de la vertiente, abundaban los pájaros que acompañaban con sus cantos a los trekkineros. La vegetación se hizo más verde y casi exótica para la zona, como helechos de distinto tipo que solo pueden subsistir en este ambiente súper húmedo.

helechos

Este manantial también tenía una pequeña cascada con una gran pileta natural, pero a diferencia de la primera, estaba rodeada de abundante vegetación y sombra. Los más osados se animaron a un salto desde la roca, pura adrenalina en sus caras.

Maturano vivió en esta zona hasta los siete años y dice que la conoce como la palma de su mano.

Estamos en la zona Oeste de Sarmiento, la gente le suele decir zona agreste, esto es Los Potrerillos, mi familia tenía su casa a la orilla del arroyo y después nos fuimos a vivir más cerca del centro por estudio y trabajo”, dijo.

Pero esos primeros años de infancia fueron los más felices, en la naturaleza pura, montado en caballo y con el pico en la mano, porque eran mineros.

“Tuve una infancia muy bonita, en esta zona de Potrerillos antes habían nogales, en estos cerros hasta se encontró oro, pero nunca se explotó”, contó.

Maturano
Fabricio Matuurano

Luego aseguró que el agua de la vertiente fue analizada, “es 100 % pura, se le hicieron estudios y se determinó que es agua apta para consumo humano”. 

Antes de saberlo, esta cronista se había tomado una botella de medio litro, estaba fresca y exquisita, ni dulce ni salada, simplemente perfecta.

El volumen del agua se mantiene estable durante todo el año y Maturano aseguró que nunca se secó esta vertiente.

Fabricio continuó relatando que hay una cantidad enorme de pájaros “con cantos bellísimos, hay zorzales, benteveos, pero también alimañas y pumas, o desprendimiento de piedras, por eso es importante no ingresar solos”.

Agregó que se puede ingresar a conocer, con autorización, “no estamos buscando lucrar, sino cuidar el lugar y que puedan disfrutar pero siempre acompañado de los propietarios”.

Baños medicinales

Cienaguita aparece en el libro “Contribución a la historia geográfica de San Juan” (1907) de Pascual Pedro Pascual Ramírez, como lugar poblado de Sarmiento, “tiene baño medicinal muy frecuentado”.

En el capítulo destinado a los baños medicinales de toda la provincia, Ramírez señaló que en esta zona, a unos 800 msnm, “hay dos lugares destinados al baño: uno en la falda del cerro y otro en la planicie”.

En el primero, agregó, “hay una buena pileta para dar comodidades a los bañistas. Sus aguas son tonificantes y un remedio excelente para los dispépticos. Se cuentan al respecto muchas curaciones y sus aguas han sido clasificadas como clorosulfatadas, entre los 20 a 30 grados centígrados”.

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Aguas analizadas, aptas para el consumo.

El geólogo Ricardo Martínez dio sus primeros pasos laborales en esta zona, ubicada en el flanco sudeste de la Precordillera Oriental, sierra de Pedernal, donde las vertientes favorecen un microclima y determinan la vegetación.

Ricardo, que fue uno de los descubridores de los yacimientos Veladero y Josemaría, tiene ahora un proyecto agrícola muy cerca de Cienaguita, Campo Grande del Acequión.

“En esa zona de Cienaguita hay muchas vertientes, aunque no está muy estudiado, se dice que hay filtración de aguas del Valle del Acequión que pasa por las calizas que son cavernosas y permeables y afloran de ese lado”, dijo sobre el origen del agua.

También contó que en esta zona había calizas negras y grises, muy compactas, muy duras, “mal llamadas mármoles, pero muy apreciadas económicamente. Había un yacimiento en la zona de varias familias que lo explotaron hace muchos años”, señaló Martínez.

Recordó que según una investigación realizada a fines de los ‘80 por el Instituto de Investigaciones Geológicas, en la zona hay algunas vetas de oro.

Montes de Cienaguita.

“Toda la zona de la sección del Acequión y más al Oeste tiene una recarga hidráulica importante de la Precordillera Central.

Se especula que mucho de este acuífero percola hacia el Este a través de las calizas que tienen muchas fracturas y desarrollan lo que se llama un relieve kárstico, es decir, con túneles, grietas, y cavernas por donde el agua pasa de un lado a otro”, explicó el geólogo.

Los dueños

Martínez recordó al “Gato” Maturano, famoso minero de la zona y también a la familia Castro, “cuando andaba haciendo mis primeras armas de geólogo trabajé en esa zona con el Instituto de Investigaciones Geológicas, en el año 1984”.

También sabía que los dueños de las tierras no quieren que la gente entre libremente porque  dejaban toda su basura. “Sin embargo, alguien debería hacer punta y desarrollar eso turísticamente”, dijo Martínez.

Por su parte, Fabricio Maturano repitió que los visitantes no pueden entrar solos ya que se trata  una propiedad privada. “Esto es un campo de tiro, acá mis primos vienen a practicar y hay otros peligros, por eso no se aconseja a venir solo”.

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Primera aguada de La Escondida.

Don Aguilera vive solo en la propiedad de Castro, en Los Potrerillos, es el cuidador de más de 400 chivos que ahora quieren vender porque los pumas hacen estragos matando decenas de animales de la manada.

Los vecinos más cercanos están a 8 kilómetros, en el pueblo de Cienaguita. “Es dura la vida pero siempre viví en el campo, yo nací en la zona de Santa Clara, límite de Mendoza y San Juan y ahí siguen viviendo mis hermanos”, dijo con su sombrero de gaucho y ropa de fajina.

don Aguilera
Don Aguilera, encargado del puesto Los Potrerillos.

También tiene en esa propiedad, un oasis atravesado por un hilo de agua de vertiente, vacas, caballos, patos y gallinas. Siempre tiene mucha tarea.

“Por suerte ahora tenemos línea eléctrica pero antes solo tenía luz con generador”, contó don Aguilera.

Allí, bajo la arboleda de álamos y eucaliptos, los guías, Raúl Romarión, Mario Gonzáles y Ariel Nievas, se encargaron de la choripaneada para el almuerzo tardío, después de haber llenado los sentidos en este paraíso natural sanjuanino.

Kuntur Trek: responsable, Raúl Romarión, teléfono 0264 – 4452345

Contacto Fabricio Maturano: 264-4143954