Matagusanos

Trekking en el Matagusanos: un cerro, mil paisajes

Un día soñado de invierno, con sol a pleno y brisa suave, un grupo de 25 personas caminaron casi tres horas por uno de los circuitos trekkineros de Ullum en el cerro Matagusanos.

En el punto de partida, la vieja estación de tren de Matagusanos, el guía, Jorge Ontiveros (Power Trekking), antes de empezar dio las recomendaciones de manual: no tirar nada en el camino y llevarse toda la basura de vuelta; no separarse del grupo, tomar agua, y pedir ayuda en caso de ser necesario.

Antigua estación de tren Matagusanos.

También dijo que era un circuito de baja/media dificultad, algo que después le recordaron entre risas los trekkineros porque subir el cerro costó un poco, es que el sendero del ascenso es bien empinado para llegar a los 1.044 metros de altura.

Pero llegar a la cima valió todo el esfuerzo. Arriba el panorama es impresionante: al sureste y bien cercanas, las Lomas de las Tapias y sus tonos terracota de desierto; al Este, todo Albardón, y al noreste, el imponente cerro Villicum.

Al fondo, Lomas de las Tapias.

Mirando para el otro lado del Matagusanos, al suroeste, el espejo celeste del dique de Ullum, enmarcado por el cerro Tres Marías; al noroeste, el bolsón verde de los diferimientos departamentales; y ajustando el ojo también se pueden ver los parques solares de Ullum.

Ahí arriba es impresionante la cantidad de colores y las distintas formaciones geológicas que hacen las delicias de los que saben del tema, también de los que no.

El llamado Bolsón de Matagusanos se extiende hasta la Ruta 40, donde se puede ver el único cartel indicador de la localidad.

Todo el sendero es de pequeñas piedras sueltas, así que el calzado adecuando es un factor fundamental. El tramo que más se disfruta es la bajada por el filo del cerro donde hay que estar muy atentos a cada paso y parar unos segundos para poder disfrutar las panorámicas.

Los que también disfrutan de la flora desértica verán abundantes jarillas en la subida, y variedades de cactus, arriba.

Finalmente, se recorre el regreso al punto de partida por la antigua vía del tren Belgrano que pasó por ahí, aunque pocos lo recuerdan.

Todo el sector denominado Cuenca de Matagusanos se localiza a 50 km al norte de la Ciudad de San Juan y forma parte de la depresión tectónica de Matagusanos que se extiende de forma longitudinal en sentido norte-sur y abarca sectores de Precordillera Oriental y Central.

El recorrido completo.
Jorge y Sandra. Contacto Power Trekking SJ: Jorge Ontiveros 264- 504-4362. jontiveros64@hotmail.com

Unos metros arriba de la vieja estación hay una pequeña construcción abandonada que proyectaba albergar una bomba de agua, ya que esa tierra se había destinado a un diferimiento impositivo que nunca se puso en marcha.

Un lugar con historia

La estación de tren de Matagusanos lleva unos 40 años abandonada. Era una de las estaciones del tren que llegaba a Jáchal en una línea de trocha angosta, propiedad del Estado Nacional.

En 1921 se inició la construcción de esta línea férrea bajo la presidencia de Hipólito Yrigoyen y la gobernación de Amable Jones; y concluyó en 1931, esto significa que el tren llegó al norte de la provincia 46 años después que a la Capital.

El historiador sanjuanino Martín Andrés Carelli publicó que para evitar la construcción de otro puente sobre el Río San Juan se empalmaron las vías en la estación Coll con las del Ferrocarril Serrezuela.

“El ramal fue conocido como Ferrocarril a Jáchal. En un primer momento prestó servicios de cargas y pasajeros entre la Estación San Juan y la Estación Jáchal. Al nacionalizarse los ferrocarriles, el 1 de marzo de 1948, el ferrocarril entró a formar parte del Ferrocarril Belgrano cómo Ramal A7”.

Las vías atraviesan los departamentos: San Martín, Angaco, Albardón, Ullum y Jáchal, con una extensión es de 180,6 km entre las cabeceras Coll y Jáchal.

“Debido al terremoto de 1944, las vías del ramal quedaron seriamente deterioradas. Esto llevó a que los servicios de pasajeros comenzaran a decaer durante la década de 1950”, señaló Carelli.

Las formaciones dejaron de circular entre Albardón y Jáchal en 1984. Los servicios cesaron completamente en el año 2000. En el lugar aún hay un banco de piedras blancas (parecen calizas) que eran transportadas en el tren de cargas.

El nombre

Como se trata de un nombre curioso, muchos medios repitieron el relato de la familia Díaz, la única que sigue viviendo en Matagusanos, ellos dijeron que el nombre de la localidad se debe al clima “complicado hasta para los gusanos”.

Una mención a la localidad que data de la década de 1940, la hizo Pedro Pascual Ramírez en su libro “Contribución a la historia geográfica de San Juan”. Allí enumeró todas las localidades de la provincia: “Matagusano (sin s) Ullum, posta en el camino a Jáchal e Iglesia”.

Esta mención da pie a imaginar otro origen del nombre: la de planta autóctona.

En el Diccionario folklórico de la flora y la fauna de América, de Félix Coluccio, señala que la planta matagusano también es conocida con los nombres de matanegra y leña hedionda.

“Arbusto achaparrado y maloliente de hojas menudas y tupidas. Su leña, cuando se la quema, despide un olor desagradable que se transmite a la comida que se pone a cocinar con ella. Crece desde el Río Negro hacia el Norte hasta abarcar casi todo el resto del país”.

El trekking en Matagusanos es un paseo imperdible para ver en 360° el Valle del Tulum. El edificio abandonado de la antigua estación de tren mantiene intactas sus blancas paredes de piedra travertino en un lugar extraordinario para funcionar como posta turística. Alguien debería poner el ojo en ese valioso espacio.

Scroll al inicio