El Escudo del Parque Cantoni, un ícono de la Quebrada de Zonda

Un Día de la Primavera de 1932, Federico Cantoni, en su segunda gobernación de San Juan, inauguraba el Parque Bernardino Rivadavia en la Quebrada de Zonda; el mismo que por ley 3910, de 1974 pasó a llamarse Parque Federico Cantoni, en reconocimiento a quien fuera su principal artífice. Allí se ubica el Escudo Nacional formado con vegetación y sólo visible a cierta altura.

Algunos escritos señalan que Cantoni tomó la idea propuesta por el poeta uruguayo Juan Chirapozú de transformar la Quebrada de Zonda en un parque provincial, allá por la década de 1920. Pero se puso en marcha una vez que los obreros extranjeros que construían la Ruta 12 habían terminado con la histórica obra.

Para el Escudo Nacional se usaron distintas variedades de árboles y arbustos que formaban los elementos (manos, gorro frigio, pica, etc.). Por ejemplo se usaron olivos, laureles, tilos, cipreses, siempre verdes, entre otros. Esa vegetación es la que ‘dibuja’ el escudo que sólo es posible visualizar desde lo alto. Para eso se construyó una escalinata de 350 escalones, hasta media altura la sierra Chica de Zonda, superando un desnivel de 70 metros, hoy semidestruida.

En la foto de apertura se observa el escudo a pocos meses de su terminación y nos da una imagen poco difundida del mismo. La misma aparece en el libro del primer censo agrícola de la provincia publicado el mismo año que se inauguraron las obras.

Después, dentro del Escudo, se sumó el conocido Jardín de los Poetas. Ofelia Zuccoli de Fidanza, poetiza calingastina, fue quien tuvo la idea de homenajear a los poetas en este sitio. Según su propio relato, cuando realizaba un viaje desde Calingasta a San Juan escuchó un susurro que le decía: “qué hermoso hacer en el mismo escudo un justo recuerdo a los colegas fallecidos”. Caminando por la quebrada se detuvo en el Escudo y pensó “éste es el lugar”. Al llegar a la ciudad se dirigió a la Casa de Gobierno y le contó su idea al Gobernador, General Bartolomé Carreras, y éste prometió ayudarla.

Fue la misma Ofelia quien en Buenos Aires interesó a sus amigos artistas a para que realizaran las esculturas de los poetas. Una vez terminadas las obras había que hacerlas llegar a San Juan, pero el dinero para los gastos de modelado y traslado no llegaba a Buenos Aires. Entonces, Benito Quinquela Martín aportó el dinero y ayudó a Ofelia a conectarse con otras personas que colaboraron con ella.

Los bustos llegaron a San Juan y fueron colocados por la Dirección de Parques y Paseos, en el lugar previsto. El 11 de abril de 1958 se inauguró el Jardín de los Poetas Argentinos contando con 34 bustos. Todas las placas de bronce fueron robadas y la Dirección Nacional del Educación al Adulto restituyó algunas placas identificatorias en el año 1971.

Mediante la sanción  de la Ley Nº 1454-F, en septiembre de 2016, el Jardín de los Poetas fue declarado Bien Integrante del Patrimonio Cultural y Natural de la Provincia de San Juan.

Lamentablemente hoy todos los bustos y placas están rotos, vandalizados. ¿Habrá que esperar que se concrete el proyecto de remozar todo el parque que lleva adelante el Gobierno de San Juan, a través del Ministerio de Turismo y Cultura, para ver el renacimiento del Jardín de los Poetas?

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