El mito urbano de la mujer que se baja del taxi y desaparece ya tiene rostro

emilia

Una hermosa mujer se baja de un taxi en un callejón rural y desaparece. Esta es la increíble historia que relatan varios taxistas sanjuaninos, no se la contaron, la vivieron ellos mismos.

Es idéntico al relato del mito urbano que desde hace años se repite de boca en boca: una joven se sube a un taxi en la Ciudad y se baja en la puerta del cementerio de Pocito para desaparecer ante los ojos del conductor.

Es la misma mujer, aseguran los taxistas.

Hoy, esa mujer tiene rostro y nombre, se trata de Emilia García quien murió trágicamente el 7 de febrero de 1927. Un oratorio con velas y una foto suya dan fe de su existencia, pero nadie puede explicar su “presencia” en este siglo.

Al fondo, el pequeño oratorio sobre calle Alfonso XIII.

Según un sitio especializado en este tipo de relatos, el mito urbano sucede en una dimensión paralela, un plano idéntico al nuestro, pero en el que se hace verosímil lo improbable.

Un relato de algo que “realmente sucedió” pero que nadie puede comprobar, eso es un mito urbano.

No estamos seguros que sea la categoría para el siguiente relato, ya que lo cuentan los protagonistas como algo absolutamente real.

“Esta era una chica de tez muy blanca, alta, de pelo oscuro. Muy delgada y muy elegante, con ropa un poco antigua para la época, tenía un vestido largo de espalda un poco descubierta y mangas anchas bordadas, una manga apretada arriba y suelta y ancha abajo.

Una mujer muy bonita, de facciones muy finas”, relató a Destino San Juan un taxista que pidió reserva de nombre.

Y tal como él lo relata, les pasó a muchos de sus compañeros. Cada noche, el gerente del Casino les encargaba que la llevaran hasta su casa porque era “muy buena clienta”. Esto sucedió diariamente a principios de 2010.

“Salíamos del casino en el hotel Del Bono, tomábamos por circunvalación hasta la ruta 40 y en la calle 14 doblábamos a la izquierda, luego tomábamos por otra calle a la derecha hasta el fin del camino que se empezaba a angostar y donde había muy pocas casas, muy antiguas.

Llegaba un momento que el camino se estrechaba tanto por los cañaverales que solo entraba el auto y se ponía tan oscuro que solo se veía el tablero. A veces la veíamos por el retrovisor que reflejaba su pálida imagen”, relató el mismo taxista.

Emilia y su marido en su boda.

Una mujer muy real

“Le abríamos la puerta con mucha dificultad, por los cañaverales, y siempre le decíamos si quería que la acompañábamos hasta su casa porque no había luz, o que le podíamos poner las luces altas para que ella caminara hasta su casa. Ella siempre decía que no.

La sensación era que nosotros teníamos más miedo que ella”, contó el taxista.

Había algo muy raro en esta mujer y valía la pena investigar.

“Era tanta la intriga que un día fuimos a andar en bicicleta por la zona y llegamos a una casa donde vivía esta chica de apellido García, preguntamos a los vecinos y nos mandaron a una casa que era del ferrocarril.

La casa estaba abandonada, abrimos la puerta con dificultad, estaba todo muy sucio y había un cuadro de esta chica colgado en una pared. Era Emilia García, pero había fallecido en 1927”.

Esto sucedió en 2013 y la mujer no volvió a subir a un taxi en el Casino.

Dijo que también conocía la historia de la mujer que se baja en el cementerio de Pocito y cree que es la misma. Pero en el cementerio departamental, el administrador dijo que no hay registros anteriores a la década de 1970 y es casi imposible encontrar su tumba.

Cementerio de Pocito, donde muchas tumbas no tienen nombre.

“Esta mujer te pagaba, yo podía sentir el contacto de su mano cuando me entregaba el dinero. Pero no hablaba en todo el camino, solo saludaba respetuosamente, te pagaba, se bajaba y desaparecía”.

¿Existió Emilia?

“En paz descanse Emilia García, febrero 7 de 1927. Tu muerte fue trágica y desesperante tras la gran creciente que te arrastró junto a tu esposo a pesar de que dos taxistas intentaron salvarte. Tu no descansas en paz y no dejas de divagar en este plano terrenal.

Por eso pedimos para que descanses a Dios y la Virgen María”. Así dice la nota fotografiada que dejaron junto a la foto de Emilia en su oratorio.

Según la historia de los taxistas, protagonistas absolutos en la reconstrucción de este relato, Emilia pertenecía a una familia que tenía grandes extensiones sembradas de remolacha azucarera, cuando la fábrica ubicada en Media Agua había comenzado su producción.

Al parecer volvía en taxi cuando se desencadenó la tragedia en la que ella perdió la vida, aunque no se sabe qué pasó con su marido.

A pocos metros de donde construyeron el pequeño oratorio había un rancho que ya no existe y hasta allí viajaba ella.

“Hace unos seis años me contaron que un taxista trajo a una mujer y que la vio bajarse sin abrir la puerta del auto, es decir atravesó la puerta y se metió a ese rancho que ya no existe, lo tiraron abajo para poner una bomba de agua en este surgente”, contó Juan Colpas, que vive al lado.

En este terreno estaba el rancho donde se bajaba la mujer. Hace poco una máquina limpió el lugar para poner una bomba de agua.

Colpas dijo que el oratorio de Emilia es nuevo y que su hermana vio un taxi parado y dos personas allí, por lo que concluye que debieron hacerlo ellos.

También asegura que siempre camina de noche por esa zona buscando sus cabras y jamás vio nada raro.

En la hemeroteca más completa de San Juan, la de la Biblioteca Franklin, el único diario de la época, “La Reforma”, está microfilmado y la lectura se dificulta en la pantalla.

Destino San Juan buscó alguna noticia relacionada con este suceso en esa semana de febrero de 1927, sin éxito.

Buscando una explicación

La ciencia intenta explicar los fenómenos paranormales, pero en muchos casos no lo logra.

Por ejemplo, asegura que los fenómenos “poltergeist” como puertas que se cierran, son atribuibles a las corrientes de aire que ingresan por una ventana mal cerrada.

O que el movimiento de la ouija, ya sea un vaso o el triángulo de plástico, se explica por un fenómeno muy bien estudiado llamado el efecto ideomotor, fenómeno psicológico en el que un sujeto realiza movimientos inconscientemente, de manera automática.

Sobre los fantasmas hay miles de propuestas de la ciencia, desde la pareidolia, alucinaciones, hasta la esquizofrenia.

También la religión aporta sus propias respuestas.

“Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí”, Mateo 12:43-45 (Nuevo Testamento).

¿Ectoplasma? La fantasmogénesis es lo único que podría explicar el caso Emilia García. Se trata de un fenómeno según el cual hay una producción ectoplásmica para la materialización de un fantasma en apariencia entero.

Pero este tipo de fantasma, si bien tiene cierta consistencia material, es algo tenue, transparente y de baja densidad.

Para el caso de Emilia García no parece ser una explicación suficiente.

En la misma calle, que divide Pocito de Rawson, hay al menos cuatro historias más de difuntos que murieron trágicamente. Habrá que seguir investigando para contar sus historias.

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