Ninfas del Parque de Mayo, réplicas de las del palacio de Versalles

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¿Sabías que las ninfas del Parque de Mayo son réplicas de las del palacio de Versalles? Se trata de las esculturas que están en las dos fuentes ubicadas sobre avenida Libertador, a la derecha y a la izquierda de la escultura de José de San Martín.

El autor de las obras originales, las ubicadas en los jardines de uno de los palacios más conocido y visitado del mundo, en Francia, es el escultor francés Philippe Magnier, hijo y nieto de escultores.

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A la izquierda, Vesalles; a la derecha, San Juan

Magnier trabajó al servicio de Charles Le Brun, pintor de la corte del Rey Sol; y realizó varias obras de arte  durante la construcción del enorme complejo del Palacio de Versalles.​

Las réplicas de “Nymphaea y Amor con tridente” y Nymphaea y Amor soplando” fueron realizadas por la  fundición francesa Val D’Osne, según el aporte de Daniel Izasa, director de la Alianza Francesa San Juan.

Los modelos están en los catálogos de Val D’Osne y además su origen se puede comprobar porque el sello de dicha fundición está en la base de la escultura Nymphaea y Amor soplando.

sello Val D'Osne
Sello Val D’Osne

Se trata de la misma fundición de donde provienen la fuente de la Plaza 25 de Mayo, la estatua de la Libertad, ubicada en Pocito, y las estatuas de los cuatro evangelistas y de San Juan Bautista que se ubicaban en el frente de la antigua Catedral y que ahora se encuentran en el patio seco, sobre calle Rivadavia.

Las figuras y lo que significan

Respecto a las esculturas de las Nymphaea (una de las ninfas de la diosa Diana) y Amor (también llamado Cupido), como el resto de las producciones de Val D’Osne que existen en San Juan, son de hierro fundido.

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Nymphaea y Amor con tridente, izquierda, Vesalles; derecha, San Juan.

“La Nymphaea y Amor con tridente que tenemos en el parque ha perdido el tridente y lamentablemente no se ha repuesto o no se ha restaurado”, señaló Izasa.

Y agregó que ambas obras “son de autoría del escultor francés Philippe Magnier, hijo a su vez del escultor Laurent Magnier y nieto del escultor Pierre Magnier”.

ninfea y amor

La sensualidad de ambas mujeres, una con todo el pecho descubierto y la otra con medio pecho tapado, tiene que ver con el mito de Nymphaea y Cupido (la historia se incluye al final).

Observando minuciosamente ambas obras aparecen  detalles como el reptil que domina la figura del niño con el tridente faltante, o el tocado de hojas en la cabeza de esa ninfa.

Mientras que en la otra escultura resalta el caracol-cuerno que sopla Cupido, el papel que sostiene en su mano la ninfa y las flores en su corona.

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¿Quién y cuándo?

La fecha exacta de la colocación de ambas piezas no está clara. Pero se sabe que llegaron para adornar  el incipiente Parque de Mayo, nombre que hace honor al centenario de la patria, ya que la piedra basal se colocó en 1910.

Según la versión del historiador sanjuanino Rubén Darío Guzmán, “este grupo escultórico llegó gracias a negociaciones que inició Federico Cantoni y fue emplazado entre 1920 y 1922. El problema es que en esa época, este tipo de obras se colocaban y no se hacía ningún acto, por eso es complicado rastrear la fecha exacta”, dijo.

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Además, Guzmán asegura que las dos ninfas pertenecían al sector francés del parque, espacio que compartían con la estatua de la Libertad, modelo a escala de la realizada por el escultor parisino Frédéric Auguste Bartholdi, que se encuentra al sur de la isla de Manhattan, EEUU.

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La Libertad, cuando estaba en el Parque de Mayo, hoy se ubica en la plaza principal de Pocito.

“El Parque de Mayo fue diseñado con dos sectores definidos: el francés y el inglés. En el sector francés los canteros y las calles son curvas, mientras que en el sector inglés, las líneas son rectas”, explicó el profesor.

Museo al cielo abierto

La fundición Val D´Osne se especializó en piezas únicas o réplicas de las obras de Francia de entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

La página museologeandoenlaweb señaló que gracias a la invención del arte del hierro fundido se produjeron un gran número de esculturas resistentes de alta calidad y, a menudo, con dimensiones monumentales.

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Las figuras de la nifas en el catálogo de Val D’Osne (gentileza Daniel Izasa)

El hierro fundido era más asequible que el bronce, y el siglo XIX experimentó una locura por este material, por eso este siglo también se llamó “el siglo del hierro”. Los artistas supieron aprovechar las posibilidades que les brindaba.

Daniel Izasa es uno de los autores del proyecto para declarar a Patrimonio Cultural a las ninfas y a todas las obras de hierro fundido y de origen francés que existen en la provincia.

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El mito de Nymphaea y Cupido

En el libro “La higiene o el arte de conservar la salud: poema latino”,  de Etienne Louis Geoffroy, publicado en 1803, se relata esta bella historia cuyos protagonistas son los personajes de las esculturas del parque.

El relato dice: furioso por los desprecios de la diosa Diana, Cupido (llamado también Amor en la poesía latina) cogió un día sus flechas, montó el arco con una de ellas y le apuntó directamente al corazón de Diana. La flecha no hirió a Diana, quien con un rápido movimiento la esquivó, pero atravesó el seno de Nymphaea, una de las ninfas de Diana.

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Por el poder de las flechas de Cupido, Nymphaea quedó totalmente enamorada, tuvo sensaciones que nunca había sentido y un ardor la consumía. Luchó entre su deseo loco y su pudor. Maldijo las rígidas leyes y se maldijo a ella misma por ese deseo que sentía. Intentó sacarse la flecha pero no pudo.

Llorando se fue al bosque gritando: “¡Oh, pudor!, tú, el más preciado y bello adorno de una ninfa sagrada; si mi espíritu es culpable para contigo de un sentimiento vivo que te ofende, mi cuerpo todavía está inocente; que sea suficiente esta víctima para tu cólera excelsa;

que esta pura onda me lave de un crimen que concebí para mi pena, y que mi voluntad con horror detesta”.

Pasión y muerte

Levantando los ojos al cielo, inundados de lágrimas, se precipitó al agua. Sus compañeras la buscaron. La encontraron las dríades. Diana lamentó el espantoso destino de Nymphaea, pero no permitió que su cuerpo se sumergiera.

Sobre las olas del mar hizo flotar su cuerpo y lo convirtió en la flor que se llama nenúfar, de un blanco radiante, con un tallo esplendoroso y unas hojas verdes anchas y brillantes. Desde ese momento, las aguas que rodean a los nenúfares son sosegadas y suaves.

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Nymphaea había calmado el fuego de la pasión del hijo de Venus en el agua, entonces Diana quiso que los nenúfares tuvieran la propiedad de calmar los sentidos para no tener deseos impuros.

Desde esos días, las ninfas no tienen miedo a las flechas de Cupido, ya que Nymphaea, transformada en nenúfar, las protege y les sirve como revulsivo a los ataques de la pasión.

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