Pájaro Bobo, de la poesía a la ciencia

pájaro bobo

A la orilla del canal grande que pasaba a pocos metros de la casa de los abuelos, en Carpintería, departamento Pocito, abundaba el Pájaro Bobo, una planta autóctona que en verano ofrecía sus  hermosas flores de color rosa intenso.

La abuela cortaba unas ramas con las que armaba una escoba para barrer el horno antes de meter el pan. Desde entonces se convirtió en una planta con una carga emotiva importante y no extraña el lagrimón ante un Pájaro Bobo florecido.

Un amigo de Destino San Juan, el músico y compositor Enzo Pérez, nos recordó la presencia de esta planta autóctona en los versos de “La Angaquera”, cueca con letra de Jaime Dávalos y música de Eduardo Falú, grabada en 1957.

Viene la luna cargando
viñas de Angaco,
el sol de los arenales        
dora tus labios,
olor a pájaro bobo,
tienen tus manos.
 

Bobo y autóctono

Su nombre científico es Tessaria absinthioides y sus nombres comunes son brea, sorona, soroma, chilquilla, peril, pájaro bobo, suncho, suncho rosado.

Se encuentra en Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú, Uruguay y sur de Brasil. Se adapta a varios tipos de suelo, porcentaje de humedad, y en diversos ecosistemas.

Según un estudio del Instituto de Bioprospección y Fisiología Vegetal (INBIOFIV), sus hojas y raíces, maceradas o en infusión, tienen propiedades medicinales antiinflamatorias, debido a su elevada capacidad inhibitoria de la familia de enzimas hialuronidasa.

Estas enzimas degradan el ácido hialurónico presente en el líquido sinovial de las articulaciones y en el colágeno de la piel.​

En 2013 un equipo de investigadores de la Universidad del Aconcagua, Mendoza, logró obtener un repelente natural de origen vegetal con características únicas en base a Pájaro Bobo y a Melia Azedarach, conocida popularmente como “paraíso”, según publicó el diario Los Andes.

Ciencia y Pájaro Bobo

Una investigación publicada en 2017, “Evaluación de las propiedades citotóxicas y antitumorales del extracto acuoso de Tessaria absinthioides (Hook & Arn) DC, pájaro bobo”, concluyó que la planta y sus derivados naturales “representan un campo prometedor de estudio para la investigación en el tratamiento del cáncer”.

Este documento, publicado en la revista Medicina (Buenos Aires), señala que el Pájaro Bobo es una planta autóctona de Sudamérica con informes de uso etnofarmacológico y culinario.

“En el presente trabajo se describe la composición del extracto acuoso de T. absinthioides, sus propiedades citotóxicas in vitro, y explora in vivo la toxicidad oral y su capacidad de afectar la progresión de tumores”.

Luego explica que la composición se determinó mediante reacciones fitoquímicas. La citotoxicidad se estudió en líneas celulares tumorales (Gli-37, HeLa, HCT-116 y MCF-7) y no tumorales (HBL-100), utilizando el ensayo de MTT.

“La toxicidad oral de los extractos y su capacidad antitumoral sobre carcinoma colorrectal se analizaron en roedores.

Los efectos antitumorales se confirmaron mediante un significativo aumento de la supervivencia en el grupo tratado con T. absinthioides”.

Otros usos populares

Según la página hierbassuquia.com.ar, el pájaro bono tiene extensos usos y propiedades.

    Antiasmático. Combate o evita el asma.

    Antitusígeno. Combate la tos.

    Antiinflamatorio hepático y renal.

    Antiemético. Impiden el vómito o la náusea.

    Antipirético. Hace disminuir la fiebre.

    En el tratamiento de la hepatitis aguda

    En el tratamiento de la rinitis alérgica

    Antiflatulento. Para prevenir la formación de gases.

    Diurético. Para combatir la retención de líquidos.

    En el tratamiento de cólicos renales

    En odontalgias. Para el dolor de dientes o de muelas

Como se advierte siempre, las plantas y sus beneficios fueron la base de la farmacología moderna, pero su consumo no debe realizarse sin asesoramiento experto.