Ruta de la fe: grandes pasos para el espíritu

En San Juan la Ruta de la fe tiene una abanderada: la Difunta Correa. Y si bien es el principal destino turístico de quienes llegan a la provincia buscando un bálsamo para su espíritu, hay muchos otros destinos y circuitos que llevarán al visitante por pueblitos y paisajes de ensueño, conociendo maravillosas historias contadas de generación en generación.

En la Difunta Correa se mezcla la historia (con casi nada documentado) y la leyenda. Deolinda Correa murió en el desierto, donde hoy está emplazado el santuario, en Vallecito, departamento de Caucete a unos 60 kilómetros de la Capital. La historia más aceptada en la provincia señala que ella fue en busca de su marido llevado por las montoneras en plena guerra entre unitarios y federales. Ella murió con su hijo en brazos pero éste siguió vivo, amamantándose de su pecho. Su santuario congrega a más de 1 millón de visitantes por año.

Hasta allí se realiza la Cabalgata de la Fe, que una vez al año reúne a gauchos montados a caballo de todo el país que llegan a rendir homenaje a esta santa popular.

Desde la ciudad de Caucete hasta el santuario se construyó la Senda del Peregrino, que durante Semana Santa es transitada por miles de promesantes que van a pedir o a cumplir alguna promesa caminando.

Decenas de antiguas capillas levantadas hace dos o tres siglos esperan al visitante envueltas en un halo misterioso de paz y regocijo. Como la capilla de Achango, en el departamento Iglesia, construida por los jesuitas en 1655, y reconstruida en 1787. Sus paredes de barro tienen casi un metro de espesor y están revocadas con abono de cabra y tierra amasada.

La capilla de Jesús de la Buena Esperanza, la única que en todo el país con la imagen del Cristo sentado en la antesala de su crucifixión, ubicada en Barreal, Calingasta.

O la capilla de Catalve, en la Villa Calingasta, construida en el año 1739, que es parte de las 11 capillas que fueron ordenadas por Juan Pérez de Espinosa, Obispo de Santiago de Chile. Su nombre proviene de la legua originaria: Catalve significa “río de la ladera”, como era llamada la zona a la llegada de los españoles.

Pero también se suman nuevos atractivos para la Ruta de la Fe, como el Cristo de la Misericordia, que ya se erige en la Villa Calingasta y que se complementa con un parque temático de fe. Se trata de una escultura de hierro de 30 metros de alto que en las noches se ilumina con distintos colores.

En cada ciudad y en cada pueblo sanjuanino el viajero podrá encontrar un lugar para elevar su espíritu, buscar una conexión divina y lograr una experiencia que nunca olvidará.

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