Trekking por La Laja: un desierto con sorpresas

la laja

Desde la primera loma se aprecia el círculo perfecto de 27 metros de diámetro en la tierra pelada y da rienda suelta a la imaginación. Dicen que un meteorito dejó esa marca, pero parece poco probable; otra teoría habla de un cráter volcánico, pero tampoco es un volcán.

Entonces la mente comienza a tejer sus propias hipótesis. Es la primera sorpresa del trekking por La Laja, en Albardón, a 25 kilómetros de la Ciudad de San Juan.

El grupo de trekkineros de Kuntur Trek llegó hasta la gruta de la Virgen de Lourdes, por calle Sarmiento, Ruta Provincial 102, ahí quedaron las movilidades y comenzó la caminata que dura unas dos horas, sin dificultad.

Domina el desierto en esas lomas de La Laja, de donde se extrae mármol travertino de excelente calidad, muy demandado para ornamentación y construcción.

En la ruta satelital se observa mejor el cráter..

En una vieja cantera aparecen los grandes bloques de travertino, algunos colocados en complejo equilibrio, posiblemente para dar algo de sombra a quienes allí trabajaban.

Es esta zona alta puede observarse otra de las sorpresas del lugar: una versión mini de las barrancas coloradas de Ischigualasto, que completan un paisaje sin igual. Puro desierto sanjuanino.

Hacia el Oeste, el Villicum; hacia el Este, el Pie de Palo; y hacia el Sur, la Sierra Chica de Zonda.

Vida en el desierto

En algunos tramos aparecían especies de zampa, cactus, retamas florecidas, y otras rastreras de diminutas flores.

Llaullín espinudo,

Florecido se lo vio al Llaullín espinudo, también llamado Piquillín de la Víbora, cuyo nombre científico es Lycium chilense, de florcitas blancas y bucólicas, que se pudo identificar gracias a la ayuda de los amigos del Parque de la Biodiversidad, en este caso, Alejandro Gómez.

La pequeña apenas visible en el suelo, de flores violeta que aparecía entre las piedras es Allionia, también conocida como Hierba de la Hormiga, usada por los pueblos indígenas para tratar inflamaciones, o se añadía a los baños para bajar la fiebre.

Allionia

Los colores sorprendieron en este circuito mostrando cerros muy lejos de la monocromía: rojos oxidados, amarillos, ocres, grises y pardos, en una sola paleta de tierra.

Una pequeña lagartija, totalmente mimetizada con la tierra, se prestó sin miedo a las fotos de los celulares, atenta a cada movimiento y siempre lista para salir corriendo, como finalmente hizo.

lagartija
Casi no se ve la lagartija de La Laja.

Para el ojo poco adiestrado, nada parece indicar que estamos justo en una zona roja sismológicamente hablando, La Laja fue epicentro del devastador terremoto de 1944.

Geofísica

Se considera que la zona de fracturación de La Laja está dentro del Sistema de Fallamiento Cuaternario de la Precordillera Oriental.

Una publicación realizada por la investigadora Laura Perucca, CONICET – Universidad Nacional de San Juan, relata que los reportes históricos asocian el sismo del 44 a una falla activa ubicada en la zona de La Laja.

Mini versión de las barrancas coloradas.

En la región de La Laja se encuentra un sistema de fallas que afecta a sedimentos aluviales y travertinos de edad cuaternaria que se disponen en el piedemonte suroriental de la sierra de Villicum, señala la publicación de Perucca.

La edad de los depósitos Cuaternarios está determinada a partir de registros fósiles de vertebrados encontrados en los bancos de travertino asignados al Pleistoceno tardío.

Se destacan en la zona de La Laja cuatro fallas denominadas, de este a oeste, La Laja 1, La Laja 2, La Laja 3 y La Laja 4, cuyos escarpes se disponen en forma subparalela en el piedemonte oriental de la sierra de Villicum.

Una zona llena de historias y leyendas, como la que intenta explicar el origen de las aguas termales de La Laja.

Sin dudas, el circuito de La Laja es uno de los imperdibles para los caminadores que disfrutan el contacto estrecho con el desierto sanjuanino.

El “cráter” de tierra más oscura.

la laja

Kuntur Trek, contacto 264.4452345